Sword in the Moon (2003)


Rodando en las sombras
Por Fingolfin

Durante su filmografía, Ui-seok Kim ha pasado por distintas fases en cuanto al género de sus producciones. Comenzó con romances y comedias, y sus dos últimos films habían sido dramas sin demasiado éxito. Se interna ahora en uno de los campos más atrayentes del cine oriental: las artes marciales.

Una serie de asesinatos entre altos cargos de la nación tienen aterrados a todos los dirigentes tanto por su brutalidad como por su eficacia. Para tratar de solucionarlo encargan de la guardia de estas personalidades al mejor soldado con el que cuentan, Choi Ji-hwan. Los asesinatos continúan y ahora incluso se ve amenazada la vida del rey; la identidad de los asesinos sigue siendo un misterio que poco a poco se va desentrañando.

Esta película podría haber sido mucho más de lo que fue al final. Se presenta incluso como un thriller, la intriga y el carácter que se les da a los asesinatos es como un caso sin resolver del más típico cine policíaco. La identidad de los que lo mueven todo se conoce desde el principio, sin embargo la “mano ejecutora” es un misterio, y eso es lo que hace muy interesante el planteamiento del film. Este secreto se va poniendo al descubierto mediante flashbaks muy conseguidos cuyo tema central son las batallas (con enormes problemas de visualización que expondré a continuación). A partir de cierto punto se olvidan por completo de la historia que estaban haciendo para degenerar en una simple aventura de luchas que carece de buenas coreografías.

Es cierto que hay grandes diferencias entre el cine coreano y el chino o japonés en éste terreno. Las deficiencias mas habituales suelen ser con la manera de rodar los combates (caso de “Seven Swords”), pero también había dado resultados excelentes (“Bichunmoo” es una película memorable en todos los aspectos). En esta ocasión vemos (o para ser exactos NO vemos) unos movimientos de cámaras mas que lamentables durante la parte central del film, que quedan incluso eclipsados ante la excesiva oscuridad que en ocasiones nos priva incluso de saber quien está luchando. Solo al final podemos disfrutar de nuevo de aquello que esperábamos, con imágenes perfectamente controladas con cuatro hermosas piezas de la banda sonora.

Conclusión, vean la escena inicial y la final, y comiencen a preguntarse quien cogió las cámaras durante las escenas centrales. Prescindiendo de esos elementos, la historia está bastante bien, así que simplemente la dejo en “recomendable”.

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