SW: The Final Chapter (1961)


Su destino fue vivir solo, y morir solo
Por Fingolfin

Una vez mas el enfrentamiento entre Hyoma y Ryunosuke no tiene final. Cuando están apunto de cruzar sus espadas, Ryunosuke se precipita por el borde de un pequeño barranco y queda lejos del alcance del joven samurai. Hyoma de nuevo tratará de encontrarle a toda costa, pese a que su deseo de venganza se debilita.

Podríamos quejarnos de que Kenji Misumi repite desarrollo en la segunda y la tercera parte de “Satan´s Sword”. Sin embargo es una cuestión solo apreciable desde el punto de vista de aquel que lee la sinopsis. En lo que respecta a la película, cada una de ellas se ve respaldada por elementos secundarios que la diferencian completamente de las otras.
Precisamente es el hecho de repetición argumental centrada en la persecución de Hyoma buscando venganza, lo que hace que se debilite ese deseo. Él mismo comienza a tomárselo como una costumbre, llegando a olvidar incluso por qué lo hace. Su lucha interna solo se decidirá al llegar el final del film.

En cuanto a su enemigo mortal, Ryunosuke, le vemos en un papel de ciego. Imposible es entonces evitar las comparaciones con Zatoichi. Es muy interesante observar cada detalle de las coreografías y los movimientos de nuestro protagonista, ya que son todos precedentes de la creación del mítico personaje ciego (si recordamos Misumi lo llevó a la pantalla al año siguiente en “The Tale of Zatoichi”).

En esta última película nos damos cuenta definitivamente de la rareza de la actitud de Ryunosuke. Capaz de salvar a una mujer en dos ocasiones, y de matar por placer. Capaz de amar a su hijo por encima de todas las cosas, y de matar a su propia esposa. Con ese historial no es nada raro la perturbación que sufre en ocasiones, en las que se aparecen las imágenes de aquellos a los que mató, y se introduce de lleno en la locura.

El final es muy bueno, y a la altura de los dos anteriores. Realmente impresionante, y buena culminación para la gran trilogía de Kenji Misumi.

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