Red Lion (1969)


3 dias para cambiar el mundo
Por Fingolfin

Kihachi Okamoto dirige esta interesante película cuyo titulo original es “Akage”. Nos representa de una forma desenfadada e incluso humorística en ocasiones, el cambio de era en Japón, y la marcha del ejercito imperial hacia Edo.

La tropa de Sekiho recibe el encargo de avanzar en vanguardia de las fuerzas del emperador, poniendo a los ciudadanos a favor de la restauración, y evitando de esa forma el enfrentamiento con los soldados. Gonzo es uno de los miembros de la tropa, y se le concede el favor de regresar a su pueblo portando la melena del león rojo, símbolo del comandante de Sekiho. Una vez allí, llevara a cabo su restauración particular.

Sinceramente me ha parecido magnifica la forma en la que se ha llevado el film, con un Toshiro Mifune en el papel de Gonzo que aporta ese toque de humor que antes mencionaba. El resto de actores del cartel se comportan también de una forma muy acertada, y he podido apreciar una de las cosas que mas me gustan en las películas del gran Akira Kurosawa, y es la entrega de los extras. Cada personaje da todo lo que tiene por pequeño e insignificante que sea su papel, y eso es muy importante para conseguir un gran film.

Bajo el grito de “está bien, está bien, no importa”, la población de Japón ve en la restauración el cumplimiento de todos sus deseos: la igualdad, la felicidad, y el cambio. Las personas mejor posicionadas ven en este movimiento la caída de sus privilegios, e intentan desesperadamente la supervivencia del Shogunato. Sin embargo como casi siempre sucede, la teoría queda muy lejos de la práctica.

La acción es un elemento secundario que respalda al film como se merece, y nada enturbiada por la presencia de escopetas y pistolas. Así mismo la banda sonora consta de muy pocas piezas, pero muy hermosas (especialmente la melodía principal).
Resumiendo ahora un poco la referencia al vestuario, la fotografía y los escenarios, le doy un aprobado bastante amplio.

Una gran película que muestra a través del humor cómo una vez más las teorías mas hermosas se convierten en las acciones mas repulsivas. Otro gran éxito de Kihachi Okamoto.

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