Crazy First Love (2003)


Cuando las cosas salen mal
Por Master of Hate

Grandes actores no hacen una gran película, también hace falta la persona idónea que sepa como explotar el talento de esos grandes actores. Oh Jong-rok parece no haber tenido el tino suficiente para cumplir con esta meta. “Crazy First Love” es la primera y, hasta la fecha, única película que tiene en su haber y quizás aquí mismo hallen la respuesta de por qué.

Tae-il Son (Cha Tae-hyun) desde su más tierna infancia ha soñado con poder hacer realidad su amor por Il-mae Ju (Son Ye-jin). Todo intento de conseguirlo parece nulo ante Young-dal Ju (Yun Dong-geun), su maestro y padre de Il-mae, que no aprueba este amor básicamente porque Tae-il no hace caso a sus estudios a pesar de tener un coeficiente intelectual enorme. Por este motivo, Young-dal decide ponerle una serie de tareas que demuestren el potencial del enamorado, pero a la vez debe cuidar que Il-mae se mantenga pura y virginal hasta el día que su relación sea aprobada. El momento llega, y se cumplen todos los requisitos, pero Il-mae parece ya no estar deseosa de que su padre apruebe el romance, y se decide por otro hombre. Así empieza una nueva lucha, esta vez por reconquistar el amor perdido.

La idea no ha sido mala, pero hay que ser honestos y decir que Oh Jong-rok presenta fallos garrafales a la hora de desarrollar su historia y definir los personajes. El problema principal está en lo arbitrario que parece el orden de algunas escenas; principalmente en los primeros minutos donde una breve introducción da paso a una cinta que parece empezar en su ecuador. De allí en más, surge un gran problema con lo difícil que se hace conectar una escena con otra. En una comedia que sigue un orden cronológico, este tipo de problemas parece inusual, si embargo aquí está, y constituye un gran “pero” a la hora de disfrutar de lo que puede ofrece “Crazy First Love”

Hay algunas chispas de comedia, pero son poquísimas y hacen pensar en lo mal que se pueden hacer las cosas y desperdiciar el gran talento de los actores. Algo más que a mi juicio resulta poco astuto, es dar el gran giro dramático, puesto que llegado el momento, no hay bases para conseguir ningún impacto. Las actuaciones no ayudan en nada, especialmente Cha Tae-hyun (quizás más conocido como el chico de “My Sassy Girl”) que resulta escandaloso, molesto y poco agradable; en tanto que Son Ye-jin no trasciende más que por su belleza. Sin embargo, les libero de culpa ya que ambos han demostrado que bajo la dirección correcta son capaces de mucho más.

Seria cruel de mi parte recomendar esta película, pero sí quieren ver como de vez en cuando también aparecen algunas ovejas negras en la cinematografía coreana, pueden verla por unos minutos.

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