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Miyamoto Musashi: Duel at Ichijoji Temple (1955)


Aprendizaje
Por Fingolfin

Tras emprender su camino como samurai y renunciar al amor de Otsu, Musashi recorre el país en busca de contrincantes para poner a prueba sus habilidades. Su actitud continúa siendo demasiado impetuosa, y no encuentra problemas a la hora de matar.
La escuela Yoshioka es el obstáculo mas grande que se presenta ante él, y su enfrentamiento con el instructor se hace cada vez mas difícil ante los ataques de sus discípulos.

Hiroshi Inagaki dirige la segunda parte de “Miyamoto Musashi”, al año siguiente de la primera. Nos brinda ahora un completo dossier de personajes, mucho mas numeroso que en su predecesora, y en el que se intenta mantener a todos en primer plano, no dejándolos caer en el descuido y el olvido.

Además de hacer frente a los constantes enfrentamientos con los estudiantes de la escuela Yoshioka, Musashi encontrará su mayor preocupación en la abstinencia. El camino que ha elegido de una forma tan exigente le obliga a no tocar a las mujeres, y a no probar la bebida, dos cosas que para muchos son imprescindibles en la vida de un samurai. La resistencia de nuestro héroe se mantiene firme y solo tiene un momento de debilidad en todo el film, hasta retomar su camino de nuevo.

Es importante ahora mencionar la actitud que tienen los maestros importantes ante el hecho de que sean desafiados por lo que para ellos no es mas que un salvaje de pueblo. Es algo que posteriormente se repite en la película moderna “Fighter in the Wind” (que por cierto guarda una relación bastante importante con la historia de Musashi).

Las coreografías están bastante bien trabajadas, mucho realismo y pocas o ninguna fantasmada. Tenemos un equilibrio mas o menos estable entre los duelos individuales y los combates de grupo, y solo añadir que es aquí donde aparece ese famoso fotograma de Mifune-Musashi con la cinta amarilla en la frente, y dos espadas arriba y abajo (que podemos ver en el cartel).

Nuevamente escenarios y fotografía están al nivel de lo esperado, y solo puedo criticar la excesiva oscuridad, que como tantas otras veces nos hace perdernos muchos detalles tanto de combate como de situación.
La música es exactamente igual que la primera parte, y espero que también lo sea en la tercera, por que es algo increíblemente fantástico.

Ademas de Toshiro Mifune, cuyo tiempo en pantalla ahora queda un poco limitado en comparación con el omnipresente Takezo, destaco ahora el trabajo de Akihiko Hirata como Seijuro Yoshioka (“47 Ronin”, “Samurai Assassin”), Kaoru Yachigusa (“Samurai Assassin”) como Otsu, y Mariko Okada (“The Fall of Ako Castle”) como Akemi, además por supuesto de la entrega de los otros muchos actores secundarios que aparecen en escena.

Aunque consciente de que objetivamente la calidad es inferior a la de la primera entrega, tengo que decir que me ha gustado bastante más, estoy seguro que no seré el único al que haya dado esa impresión.

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