One Fine Spring Day (2001)


El sonido del adiós
Por Master of Hate

Sang-woo (Yu Ji-tae) trabaja como técnico de sonido para doblajes de televisión. Junto a su padre, su tía y su abuela, Sang-woo pasa los días calmado y distraído en las afueras de la ciudad, aunque siempre pendiente de esta última debido al sufrimiento que le causa la perdida de su esposo, cosa que no es un hecho reciente. Más adelante Sang-woo se entera de que su abuelo tuvo otra mujer, pero a pesar de esto, la abuela aún le demuestra un cariño inquebrantable. Sang-woo consigue un pequeño trabajo adicional y conoce a Eun-su (Lee Yeong-ae). Esto marca el inicio de una relación amorosa súbita que cambiará la vida de ambos.

Segunda película de Hur Jin-ho, director de nada más y nada menos que “Christmas in August.” Un precedente así, es imposible de obviar y que por el contrario, puede ser muy útil para valorar el estilo de este gran realizador. “One fine Spring Day” ciertamente comparte multitud de matices con su predecesora, pero a su manera. Toda la sensibilidad y el culto a lo simple, características del cine de Hur, esta aquí. En esta ocasión incluso podríamos hablar de un cierto efecto “deja vu” ya que la trama se presta mucho a que nos sintamos identificados con ella.

La historia se desarrolla en un intervalo de unos pocos meses. El transcurso del mismo es tan espontáneo y natural que en ningún momento las cosas parecieran ocurrir con premeditación. La relación que nace entre los protagonistas es entrañable, pero se hace evidente que los intereses y las espiraciones de ambos son distintos, por lo que la balanza pierde su equilibrio. Obviamente el trabajo de Yu Ji-tae (Natural City, Oldboy) y Lee Yeong-ae (JSA, Sympathy for Lady Vengeance) es escencial en todo momento.

La mayoría de las escenas gozan de una simpleza y elegancia únicas, que se complementa con la gran cantidad de detalles que se ponen a disposición del espectador. Otra característica a tomar en cuenta es que los diálogos no abundan; en su lugar se prefieren las expresiones corporales, simbolismos, el silencio y muchas otras alternativas. Las tomas son generalmente largas, con poco movimiento de cámara y mucha pasividad. Si estas armas se sabe usar correctamente, resulta todo un deleite ver pasar cada fotograma y descifrar su silencio. Hur es alguien que sabe su oficio muy bien y se vale de esos elementos para llenar de magia cada escena. La música ha sido cuidadosamente seleccionada para intercalarse con los sonidos de la naturaleza que, como no podía ser de otra manera, tienen un rol privilegiado desde el primer instante.

“One fine Spring Day” es de esas cintas que consiguen mucho con poco; y que no se me malinterprete por esto. Lo que quiero decir es que historias de romance, de amor, de dolor y todo lo que ocurre en una pareja, abundan y hasta sobran; pero es la manera llevarlo a cabo la que determina su trascendencia. En este caso no hablamos de un largometraje cualquiera, hablamos de uno que fácilmente podrá perdurar en nuestros corazones por mucho tiempo.

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