An Actor´s Revenge (1963)


Ni hombre ni mujer; actor
Por Fingolfin

Yukinojo es un actor de teatro que busca vengar la muerte y agonía de sus padres, para ello tendrá que eliminar a los que provocaron su desgracia. Sus dotes de actor y su habilidad con la espada adquirida en la juventud, le permitirán acercarse a las personas mas influyentes y doblegarlas a su voluntad.

Esta es la joya de Kon Ichikawa, titulada “Yukinojo Henge” y que basada en la novela de Otokichi Mikami, tiene como precedente la que dirigió Teinosuke Kinugasa en 1935 con el mismo titulo.
Una vez mas me han fallado las expectativas, y lo han hecho para bien, porque no esperaba encontrar un nivel tan alto en el film.

Lo primero que llama la atención es la forma de venganza. Nuestro protagonista no busca la muerte de sus enemigos como habitualmente sucede; busca su destrucción. Quiere que sufran, que lo pasen mal antes de morir, que agonicen. Y no vayamos a pensar en torturas físicas ni ninguna otra barbaridad, su venganza va mas enfocada al terreno psicológico, favorecida por su calidad como actor.

El director consigue mostrarnos lo que he considerado oportuno llamar “una obra de teatro”. Los escenarios son como los decorados que aparecen detrás de un escenario, y el juego de luces es realmente espectacular. Estas se centran en los actores para enfatizar sus interpretaciones, y se mueven con total maestría para controlar la atención del espectador y no distraerlo.

Esta vez tengo que alabar a Kazuo Hasegawa, (que ya participó en la versión de 1935 con otro papel). No se limita a deleitarnos con la actuación de Yukinojo, sino que además encarna a otro de los protagonistas del film: Yamitaro. La verdad es que no me di cuenta de que eran el mismo actor hasta que en la propia película se menciona el parecido de los dos personajes, a partir de ese momento parece algo evidente, e incluso me pregunto como lo he pasado por alto (supongo que el maquillaje y la voz tuvieron algo que ver). Matricula de honor para Hasegawa.

Muchas veces nos dejamos llevar por la fama y la leyenda de algunas películas clásicas a la hora de definir su calidad, pero las que realmente marcan a una persona son las que no se espera. Esas películas de las que jamás has oído hablar y de las que no aguardas mas que un rato de entretenimiento, pero que te dejan ensimismado de principio a fin. Excelente, y altamente recomendable.

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