Running Wild (Yasu) (2006)


Camino a la destrucción
Por Master of hate

El impulsivo y alborotado detective Jang Do-young, en nombre del cumpliendo de la ley, se ve en la necesidad de poner tras las rejas a su medio hermano. Cuando éste por fin sale de prisión es asesinado a sangre fría por los hombres de Yu Kang-jin, uno de los jefes del bajo mundo. Al parecer, durante su estancia en la cárcel el joven tuvo contacto directo con este cabecilla de la mafia, e ingenuamente pensó que podría extorsionarlo. Tras las huellas del jefe Yu también está el fiscal Oh Jin-woo cuyo temperamento frío y disciplinado son sus armas principales. Cuando Do-young y Jin-woo se dan cuenta de que su objetivo es el mismo, deciden unir fuerzas para capturar al poderoso criminal. Este dúo tan particular hará todo lo que este al alcance de sus manos para hacer cumplir la ley, su propia ley.

“Yasu” se desvela como la ópera prima del director Kim Sung-su, que reúne para su película dos estrellas de renombre como son: Kwon Sang-woo ("Once Upon a Time in High School", "My Tutor Friend") y Yu Ji-tae ("Oldboy", "Natural City"). “Yasu” es una cinta del tipo policiaco, cargada de acción, adrenalina, y con momentos brillantes, aunque por razones obvias no llega no llega al nivel de la renombrada “A Bittersweet Life” que resulta útil como referente para las películas del género.

De “Running Wild” debemos destacar las logradísimas escenas de acción, que valen su peso en oro. Tan solo hay que ver la secuencia que abre la película, una persecución en auto no apta para cardiacos. La totalidad de estas escenas vienen de la mano de Kwon Sang-woo que encarna al “típico” detective impulsivo, malhumorado y que uno no entiende por qué aún no lo han despedido. Quienes hayan visto “Once Upon a Time in High School” saben como se las gasta cuando pelea, de hecho hay escenas calcadas de aquella mítica lucha en la terraza de la escuela.

Yu Ji-tae es aquí el hombre de hierro, ese tipo de servidores de la justicia que cree en el sistema y sigue los métodos convencionales. Su actuación es bastante convincente así como la mayoría del reparto. La trama no es la maravilla del año, pero da para que la historia tenga sus chispazos de grandeza. Inevitablemente veremos el giro argumental que desemboca en el melodrama; es previsible como muchas otras cosas, pero necesario hasta cierto punto.

Esta claro que cuando hay dinero sobre la mesa se puede hacer de todo. Aquí ha habido medios y se ve a leguas, pero no podemos tapar el sol con un dedo. “Yasu” no es la película que muchos estamos esperando, eleva el listón, eso esta claro, pero falla levemente en aspectos importantes. Sobre el final, el dúo protagónico, no llegan a conectar demasiado, esto no seria problema si llegado el momento su amistad no fuera un factor determinante, pero lo es.

Hace rato hacia alusión a “A Bittersweet Life” no por mero capricho, sino porque es evidente la influencia que ha tenido sobre esta cinta; hay una escena en particular el director prácticamente se delata. No es que sea malo, simplemente resulta un dato curioso. La música, montaje, fotografía, no pueden ser motivo de queja, en una película que dejará satisfechos a muchos, pero que a algunos solo les duplicara las ansias por ver la heredera de la mencionada cinta de Kim Ji-woon.

Si bien “Yasu” (beast) goza de una gran producción y atractivo visual, también tiene cierta profundidad, y es que es posible ver el camino a la destrucción de tres hombres muy distintos que por no ceder ante nada, terminan cavando su propia tumba. Además está el comentario sobre como ley y la justicia que muchas veces sucumben ante el poder y el dinero.

A pesar de tener mis reservas sobre este filme, no dudo en recomendarlo para los amantes del género, especialmente para aquellos que no quedaron nada contentos con “Nothing To Lose”.

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