Dolls (2002)


Teatro de Marionetas
Por KeNJi-KuN

El gran maestro contemporáneo Takeshi Kitano realizó la que para este que remite es su mejor película hasta la fecha, Kitano abandona su cine violento de yakuzas para contarnos 3 historias de amor atemporales unidas, contadas e influenciadas por la maestría, sobriedad y serenidad del Teatro Bunraku Japonés (Teatro de Marionetas).

Pese al cambio total de registro Kitano mantiene intactas sus marcas de identidad: poesía visual, pulso narrativo, simbolismos, tiempos muertos, planos largos, incluso sus pinceladas de humor extraterrestre. Recurre a elipsis y flash-backs, cambiando su habitual registro cromático basado en los blancos, azules y grises, y se abre a toda una variedad de colores que pasean a través de las estaciones del año.

Takeshi se abraza más que nunca al silencio y aprovecha la expresividad de sus actores (sus gestos, sus miradas), especialmente en las figuras de sus protagonistas: Miho Kanno y Hidetoshi Nijishima (a quienes el director maneja como si de las marionetas del teatro Bunraku se tratara), en la historia que sirve de núcleo y eje central, de la que dos historias derivarán después.

La película se abre con una representación de Teatro Bunraku que relata la historia principal que veremos después, la música de Jô Hishaisi como es habitual en él pondrá los pelos de punta a más de uno, acompaña en la ternura y el dolor a cada momento en que esta toma protagonismo en el film, junto a los silencios (los cuales Kitano maneja y domina como nadie). Junto al de Hishaisi destacar el trabajo de Katsumi Yanagishima, director de fotografía habitual de los films de Takeshi, su labor es sencillamente soberbia, y alcanza el sumum en los momentos finales del film.

Takeshi Kitano afianza con este trabajo su status de “Sensei” y nos regala una verdadera obra maestra, una de esas joyas que no se fabrican todos los días, un espectáculo para los sentidos, un 10.

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