Zatoichi meets his Equal [22] (1971)


El luchador manco
Por Fingolfin

Este es Kimiyoshi Yashuda de nuevo a la dirección de Zatoichi, para presentarnos la que quizás es la apuesta más complicada y arriesgada de toda la saga. Seguimos un poco en la línea de las dos ultimas donde tuvimos la aparición especial de Toshiro Mifune y Tatsuya Nakadai respectivamente, para traernos esta vez a Yu Wang, el actor chino que interpretaba al luchador manco en la película de “One Armed Swordman” que se había rodado antes de la fecha.

Un matrimonio, su hijo pequeño, y un hombre al que acaban de conocer (todos de nacionalidad china) ven pasar una procesión del Shogún. Cuando llegan a su altura, el chico pequeño se atraviesa en el camino, y para protegerle muere su madre y su padre, siendo salvado por el otro hombre. Para no dejar testigos, los samuráis eliminan a todos los caminantes de alrededor, acusando al chino de sus muertes y poniéndolo en búsqueda y captura.

El papel de la yakuza en esta ocasión está bastante apagado hasta casi la inexistencia durante los primeros minutos. La introducción de personajes chinos desconocedores del idioma produce un cambio completo en el desarrollo de la película, buscando comicidad en las dificultades de compresión entre los personajes. El efecto es bueno, pero podríamos haberlo apreciado más si conociéramos mejor las semejanzas del idioma durante las conversaciones.

Las coreografías de “Zatoichi meets the One Armed Swordman” son diferentes a las que nos ofrecen las cámaras fijas de Misumi, pero Yasuda demuestra una gran habilidad para rodar combate en movimiento, haciendo mínima la impresión de luchadores que esperan su turno para atacar al espadachín. Además juega mucho con los efectos de sonido de la espada para dar velocidad a la coreografía y tapar fallos cuando las espadas ni se acercan a los rivales.

Las coreografías del luchador chino (Yu Wang) dependerán del gusto del espectador. Están plagadas de volteretas y saltos descomunales sin demasiado sentido, además de golpes que acaban con sus enemigos como si tuviera una espada en lugar de mano.

Yu Wang crea un efecto surrealista muy distinto al del personaje de Zatoichi. La “falsedad”, por decirlo de alguna manera, del masajista ciego, es un tema que llega al espectador solo de manera psicologica, ya que sabemos que es ciego pero no vemos nada raro en sus combates. En el caso del luchador manco es una falsedad visual, ya que vemos claramente la imposibilidad de hacer frente a tanta gente con la inercia de movimiento de una sola mano. En todo momento los samuráis le atacan bastante más individualmente, y obligando a movimientos muy evidentes y forzados.

El duelo final, que es el que cabía esperar, se alarga demasiado debido al interés de nuestro luchador chino por saltar por encima de Zatoichi y dar volteretas para esquivar sus acometidas. La motivación y el carácter que se le da posteriormente a la causa de su combate me pareció acertada y me gustó mucho (no así el combate).

En conclusión. La idea de Yasuda era complicada, y para mí no ha conseguido el resultado adecuado. No puedo compararla con las anteriores ya que la veo completamente distinta. En cualquier caso diré al menos que a los amantes del personaje chino podrá gustarle.

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