Ogu: A Hilarous Morning (2003)


Koot
Por Master of Hate

La señora Hwang (Kang Bu-ja, “The Crecent Moon”) busca la ayuda de Seok-chul (Jeong Seong-hwang, el anciano en “The Bow”) para realizar un ritual llamado “Koot”, luego de que en un sueño viera a su difunto marido. De acuerdo al conocimiento de los ancianos de la zona, se trata una señal que anuncia que su muerte está acerca. A pesar de que el ritual se ha prohibido en el pueblo desde hace seis años, el chaman se dispone a ejecutarlo, y para eso llama a toda su familia, entre los cuales se encuentra Mi-yeon (Lee Jae-un, “Natural City”) una madre soltera que no desea regresar al pueblo. Todos estos acontecimientos son observados muy de cerca por tres espíritus o “ángeles de la muerte” que tienen un fuerte lazo con los habitantes de la villa.

Este es uno de esos casos en donde los aspectos culturales juegan un papel primordial y por consiguiente al espectador que no tiene sus raíces en la región o al menos un profundo conocimiento de la cultura, le costará mucho hallar algún significado o valor a este largometraje.

La cinta es una adaptación de un famoso musical basado en un ritual llamado “koot” cuyo propósito es acompañar al alma de una persona al otro mundo cuando esta muere. Se trata también del debut del director teatral, guionista y autor del musical, Lee Yun-taek.

A pesar de haber cintas que revelan aspectos propios de la historia o de la cultura de un país, es posible apreciarlas por que los temas que tratan suelen de interés universal o al menos ayudan de alguna manera a tener más conocimiento sobre un determinado lugar. “Ogu” carece de la mayoría de esos elementos y ofrece una historia que recopila costumbres, bailes, danzas y creencias antiguas y las mezcla con toques de comedia y algún argumento secundario poco interesante.

La crítica negativa de la película no llega por el hecho de que los rituales, música, y demás, sean difíciles de interpretar o porque ocupen un espacio considerable, sino porque los instantes en los que la historia deja los elementos folclóricos no consigue despertar más que un mínimo de interés y para ello recurre a una historia demasiado familiar que involucra a una madre soltera y los prejuicios en su contra.

La presencia del elemento cómico es innegable, por todas las exageraciones y chistes obvios que se hallan repartidos a lo largo del film, sin embargo mentiría si digo que tienen algún efecto. Así mismo, la participación de un reparto mayormente desconocido, y me atrevo a decir incluso, poco experimentado, termina siendo otra poderosa razón para evitar su visionado.

“Ogu” es una mezcla de cine costumbrista y cine de autor que a muy pocos les puede interesar, lo más recomendable es dejarla al margen ya que ofrece relativamente poco al espectador no coreano, además existen varias alternativas que lucen mucho más llamativas.

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