When I Turned Nine (2004)


La dura verdad de ser niños
Por Kino no Youko

Los niños, en general, y puntualmente en Asia casi siempre son un tema persistente. Abusos, maltratos, sueños, futuro, discriminación, etc. son muchos de los conceptos que directores deben comunicar y lo hacen incorporando “la infancia” para registrarlos en sus obras. Este caso, de alguna forma no es la excepción.

Pese a la profundidad y sutileza en que están manejados muchos aspectos en la película de la mano de su director In-ho Yun, las temáticas en general pierden fuerza al intentar contar un drama. Es que al parecer, este tipo de películas deben ir de la mano con la naturalidad. Así, un ejemplo muy distinto y como antecedente es la película “Nobody Knows”(Dare mo Shiranai-2001), quien explota un argumento sumamente dramático pero con la naturalidad suficiente para evocar sentimientos y reacciones emotivas al que la ve. Sin embargo, “Ahobsal insaeng”, como es conocida en Corea, posee atributos a mi juicio muy destacables y bien logrados que no le restan mérito.

Su argumento y montaje es interesante. Es decir, gracias a estas herramientas del cine, es posible vivir dos historias, dos puntos de vista sutilmente encajados dentro de un mismo film. El mundo adulto y el mundo de los niños son contados de una manera muy inteligente, siendo la transición de estos dos universos, la presencia de adultos o la presencia de niños en las escenas.

Se debe observar y elogiar este recurso debido a que, al estar inteligentemente dispuesto en la trama, no significa en ningún momento un obstáculo a la hora de contar la historia. Más específicamente lo que el director hizo en cierta forma es dividir la conducta de los niños. Con astucia, estableció parámetros de conductas “adultas” cuando los niños se encontraban solos en las escenas y por otro lado explotó hábitos propios de niños cuando éstos estaban en presencia de un adulto.

Este detalle, pero no por ello menos importante, es señalado en muchas cirscuntancias: al momento de consolar a los amigos -como lo hace Yo-Min con Woo-rim-, el asumir los regaños de la madre, incluso al momento de vivir el amor y los afectos -que se dan en muchas situaciones, tanto niños como adultos-. Los niños, de alguna forma, son adultos en su mundo, son los que deciden y velan por sus cariños emociones y defectos; y en muchas ocasiones con el paso del film, actúan mejor y más sanamente que los mismos adultos. Pese a esto, se comportan con ímpetu y determinación que está lejos del mundo adulto actual -al menos en el film- y están más cerca de los más jóvenes lo que brinda credibilidad a las actuaciones infantiles.

Dentro de esas conductas, casi inmaduras en el mundo adulto, podremos observar: los castigos en el sistema educativo coreano, la falta de resolución y ambigüedad en los afectos, el poco compromiso por la familia y el mundo de la obligación laboral… Todos, absolutamente todos temas afrontados por los niños de una forma mucho más madura, asertiva y sana desde un punto de vista psicológico.

Las lecciones valóricas son muchas. La tolerancia y dignificación del débil, la socialización y liderazgo en un grupo, la discriminación y violencia intrafamiliar, responsabilidad y obligaciones sociales, el valor de la amistad, y por sobre todo, el valor de la verdad. Todos tópicos importantes en la narración de este drama.

La historia se sitúa en un colegio humilde, presumiblemente distante de las grandes ciudades, donde Yo-Min es un niño de origen pobre con una madre minusválida producto de un accidente. Pese a ello, el joven es líder de la banda de estudiantes y es muy respetado por todos. El nudo de la película se propone en el momento en que llega Jang Woo-rim, una linda niña que viajó desde los Estados Unidos a la escuela, siendo envidiada y querida por sus compañeros por este motivo. A lo largo de la película Yo-Min gastará esfuerzos en dos objetivos muy importantes: Conquistar los afectos de la niña y a su vez ahorrar dinero para la compra de algo muy valioso para él.

No quise terminar sin antes hacer una sinopsis de la historia, que aunque simple y común en la forma de tratar los temas, en este caso tiene mucho de social. Basta recordar el contexto de su filmación, donde el 2002 en plenas elecciones presidenciales, Corea curiosamente tenía temas en la agenda como discriminación, abuso laboral, y educativo, legislación respecto a problemas familiares; muchos de estos temas impulsados por la misma amnistía internacional.

Si duda una película recomendada para los seguidores de dramas coreanos. Enmarcándose ya casi en su propio estilo, Corea siempre sorprende en el relato, el tema o actuaciones en este género. Así, en “Ahobsal insaeng” hay una mezcla de estos factores; que -aunque quizá sin la fuerza necesaria- se manifiestan y conforman una historia muy interesante e inteligentemente contada que cumple a cabalidad su objetivo.

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