An Affair (1998)


La última oportunidad
Por Master of Hate

Historias de traición e infidelidad en el matrimonio se han contado de mil y un maneras distintas, pero no por eso dejan de hacerse. Uno de estos casos es Lee Jae-yong que demuestra que aún es posible recurrir a esta trama y elaborar un largometraje de muchos quilates.

“An Affair” nos presenta la historia de un amor imposible entre So-Hyun (Mi-suk Lee) una mujer de 38 años y Woo In (Lee Jung-Jae) un hombre de 27 años. El problema no es su edad, sino que Woo In ha viajado desde Los Estados Unidos hacia Corea para conocer a la familia de su prometida e ir preparando los detalles de la boda. Las circunstancias se prestan para que Woo In dedique mucho de su tiempo a su cuñada, quien además está casada y tiene un hijo. A pesar de existir tantas barreras y de ser concientes de que no puede haber nada entre ellos, la improvisada pareja termina cediendo a su atracción y se arriesga a vivir un intenso romance a escondidas.

“An Affair” es sin lugar a duda otra de esas joyas perdidas del cine coreano que han sobrevivido de la década de los noventa y que resultan un visionado realmente exquisito para los amantes del buen cine. Todos los aspectos gozan de una calidad impresionante y sería bueno profundizar en algunos de ellos.

El primer atributo que podemos encontrar en este film se refiere a los aspectos visuales y al estilo de rodaje que aplica el director. Recuerda por instantes a la sutilidad del cine de Hur Jin-ho (“One Fine Spring Day”) por su excelente manejo de los tiempos, por su cuidadosa selección de escenarios, abundantes silencios, y enfoque en las expresiones faciales en los personajes. El ritmo que mantiene el film es lento, pero nunca llega a sentirse así porque el director sabe sobrellevar la trama y conseguir una evolución bastante efectiva.

Por otro lado tenemos unas actuaciones soberbias, encabezadas por Mi-suk Lee (“Untold Scandal”) que interpreta de manera magistral su papel. Mi-suk es ampliamente capaz de trasmitir el estado de confusión y duda de su personaje con cada mirada y cada expresión. Lo mismo ocurre con Lee Jung-Jae (Typhoon”, “Oh! Brothers”) que es un complemento ideal para crear la química necesaria entre los dos.

En cuanto al tema, hay una interesante perspectiva y análisis sobre el rol de la mujer dentro de la sociedad, por momentos incluso puede sonar a crítica o algo un poco irreverente el hecho de que el personaje de So-Hyun se arriesgue a ir en contra de su papel tradicional de mujer entregada a una vida de esposa y madre para aventurarse a adoptar un rol de amante, que al menos dentro del contexto, es moralmente inaceptable. Quizás su marido tenga parte del estereotipo del hombre machista, pero extrañamente no reacciona del todo a como uno tiende a imaginar.

La selección musical es sorprendente con algunos cortes de música brasileña, que están indirectamente ligados al contexto de la cinta. El resto de la banda sonora tiene un toque melancólico y se compagina de manera idónea con las escenas. Hay una cantidad significativa de pequeños detalles que difícilmente se pueden escapar a la vista debido a la importancia que tienen para ayudar al correcto desarrollo del film.

Finalmente, tenemos ese mensaje un poco obvio pero siempre válido sobre “que es lo correcto” y es que la cinta plantea la infidelidad de modo que a pesar de ser moralmente condenable hay cierto sentimiento de tristeza y lástima por ese amor que llega demasiado tarde o en un momento en el que se hace imposible aceptarlo; incluso puede darse el caso de que muchos perciban la infidelidad en este film como algo permisible. Juega a favor de esta situación el hecho de que el espectador llega a sentirse muy compenetrado con los protagonistas, gracias al realismo que trasmite la historia.

Está por demás recomendar está magnifica obra del celuloide y sólo queda pedir que Lee Jae-yong nos vuelva a sorprender con algún nuevo trabajo.

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