Kunoichi: Deadly Mirage (1997)


La cabeza de Senshiro
Por Fingolfin

La película que tratamos hoy vuelve a la tónica de combinar monstruos, chambara y escenas subidas de tono en una historia sin demasiado sentido y que solo busca entretener al espectador. El director es un perfecto desconocido y los actores no destacan especialmente.

La trama gira entorno a una carta redactada por el Shinsengumi donde se supone que explican su plan de incendiar Kyoto y dar un golpe de efecto contra el emperador. Los Satsuma intentan encontrarla a toda costa mediante las ninjas del clan Hiryu, pero la carta se mantiene en poder de Senshiro, cuyo paradero es desconocido y al que solo acompaña una chica locamente enamorada de él.
Sucede que cuando los Shinsengumi le encuentran y lo matan, el dolor de la chica es tan fuerte que un sacerdote utiliza sus poderes para resucitarle, aunque las cosas no salen como esperaba y lo que trae al mundo es un monstruo dominado por…la cabeza de Senshiro.

El comienzo de la película se puede catalogar incluso de interesante. Aparece un atractivo enfrentamiento entre mi milicia favorita (los legendarios Shinsegumi) y las Kunoichi. El nombre de “Kunoichi” es el que se utiliza para nombrar a las mujeres ninja, que en aquella época eran consideradas prácticamente con el estatus de “hombre”. Su ideología era que ninguna de ellas tenía valor alguno salvo para contribuir al bien de su líder y su misión; todas eran prescindibles salvo la principal. Esta mentalidad está patente en todo el metraje con frases bastante obvias y directas de las integrantes del clan. Se decía incluso que cuando una de ellas moría pasaba a formar parte de la líder (lo que se toma al pie de la letra en “Kunoichi: Deadly Mirage”).

El argumento es bastante estúpido. Dos bandos se pelean por una carta mientras un grupo de zombies e ilusiones intentan destruirlos a todos. Va acompañado de escenas caldeadas con mucha mujer desnuda (de cintura para arriba o completo sin mostrar más de la cuenta).

Entre los personajes que no esperaba destaca la aparición de Soji Okita (el samurai histórico que más idolatro) que viene acompañado del gato negro al que se hacía referencia en la historia de que murió persiguiéndole, aunque en el film se le da un carácter mucho más macabro ya que solo él puede verle. Los otros miembros del Shinsegumi que aparecen son Hijikata, Yamanami y Kondo, aunque los dos últimos solo se mencionan.

La idea a la hora de mostrar los combates me ha gustado mucho. Normalmente cuando se produce un enfrentamiento entre dos grupos no muy numerosos la cámara va moviéndose por los diferentes duelos que se producen. En “Kunoichi: Deadly Mirage” casi todas las tomas son más alejadas, dejando ver el enfrentamiento completo y obligando al espectador a centrar su mirada en una de las partes de la lucha, contribuyendo así a la sensación de realismo de que sucede en tiempo real.

Ni la protagonista ni su personaje me han gustado nada. Desde un principio lo único que hace es servirse del trabajo de sus compañeras y llorar por la muerte de cada una. Sus entradas en combate no son nada vistosas, dando la impresión de que ni siquiera sabe luchar. Sus compañeras en cambio utilizan cuchillos cortos y otras armas ninja con bastante más éxito y gran espectacularidad.

El resultado es una película que no recomendaría salvo para los más enganchados a este cine y por supuesto a los amantes de un estilo tan cercano al kaidan.

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