Inn of Evil (1971)


El favor
Por Fingolfin

“Inn of Evil” está dirigida y rodada en blanco y negro por Masaki Kobayashi. Aquel que hizo la incomparable “Seppuku” y posteriormente dio al cine fotogramas para la eternidad con el duelo Mifune-Nakadai de “Samurai Rebellion”. En esta ocasión, a pesar de continuar con guiones muy dramáticos, deja la acción muy de lado para centrarse completamente en la historia y sus personajes.

Unas barcas de mercancías de contrabando van a descender por el Río Nakagawa hasta “La Isla”. Allí mantendrán oculto el material a la espera de ir haciendo los envíos a sus clientes. En esa isla se encuentra la célebre y temida taberna de Fukagawa, donde hombres extraños y sin rumbo se ocultan junto con su jefe. Durante mucho tiempo ha sido un lugar intocable por la policía, contando incluso con el favor de los oficiales de comisaría. El cambio de guardias amenaza su hegemonía en el territorio, y obligará a sus hombres a tener cuidado.

La sinopsis de las barcas de contrabando se presenta al inicio de la película con un mapa y en apenas un minuto, pero no se lleva a cabo hasta bien avanzado el metraje. Para disfrute del espectador, Kobayashi deja la trama para el final, y dedica la primera hora de película a presentar todos los personajes, sus motivos, sus habilidades y su carácter, mediante una construcción lentísima de la historia. De esa forma, cuando empiezan a suceder los acontecimientos verdaderamente importantes tenemos todo muy claro.

Un guión como el de “Inn of Evil” se sustenta en los personajes. Unas actuaciones mediocres la hubieran llevado a la ruina, por lo que el director pone a su servicio un cartel de actores espectacular lleno de conocidos.

En papeles secundarios tenemos a Shigeru Kôyama (“Samurai Rebellion” entre muchas otras), Shin Kishida (“Kill”, “Red Lion”, “Zatoichi mets Yojimbo”…etc), Kei Sato (un secundario habitual por ejemplo en “Sword of Doom” y “Sword Devil”) y Kanemon Nakamura (“The Loyal 47 Ronin”, “Miyamoto Musashi”, ambas de Mizoguchi). Las apariciones estelares son para Tatsuya Nakadai y Shintaro Katsu.

El papel de Nakadai es la base del film. Es un personaje muy complicado que además tiene una doble personalidad. La apariencia que le gusta dar es la que hace honor a su apodo (“el indiferente”), aprovechada muy bien por el rostro pasivo y la voz profunda y lenta del actor. Sin embargo, en el fondo, está trastornado por su pasado, siendo en realidad una persona sensible que reprime sus sentimientos frente a los demás.

Lo de Shintaro Katsu es prácticamente un cameo. Es un papel extremadamente secundario que a pesar de ello tiene connotaciones interesantes en el film. Da gusto siempre ver al gran actor de Zatoichi en pantalla aunque solo sea bebiendo sake y haciendo preguntarnos: ¿qué le tiene reservado Kobayashi?

El personaje de Tomijiro es el desencadenante de toda la acción. Es un hombre extremadamente simple, débil, y sin ninguna habilidad especial diferente de la de dar lastima. Sin embargo es precisamente ese último detalle el que le convierte en protagonista indirecto de todo lo que sucede finalmente, a pesar de haber llegado de la nada. Es un recurso parecido al de los libros de Asimov, donde los detalles y personajes más simples pasaban a tener posiciones clave de cara al desenlace.

Acción y combates, poco o nada hasta que llega el mismísimo final. En esa ocasión el director nos sorprende con un espectáculo visual de farolillos. Del mismo modo que Kazuo Ikehiro hizo en la saga Zatoichi, Mizoguchi los utiliza en la noche para identificar cada soldado con un punto luminoso. En todo momento juega con ellos para acorralar, perseguir, y acosar a nuestros protagonistas. Le permite también si fuera necesario “trucar” el número de extras, ya que los farolillos pueden colgarse en cualquier sitio sin necesidad de una mano que los sujete.

En definitiva, la película me ha gustado mucho, y pese a no llegar al nivel de “Seppuku”, se ha mantenido bastante pareja con “Samurai Rebellion”. Un autentico must see.

1 comentario:

BUDOKAN dijo...

Qué buenas joyas orientales que nos acercan a descubrir en este gran blog. Ésta me la apunto sin lugar a dudas porque me parece llamativo el tratamiento visual que describes. Saludos!