Zoo (2005)


5 formas de hacer buen cine
Por Squareta

Zoo es una película japonesa compuesta por cinco cortos fantásticos y que fueron promocionados falsamente como de terror. Sin ser una crítica destructiva, sorprende gratamente el saber que en realidad funcionan más como dramas con pequeñas dosis de terror. Todas las historias están basadas en el libro homónimo del escritor Otsuichi.

El primero de los cortos es “Kazari to Yoko”, un drama poco convencional y dirigido por Ryu Kaneda que trata de Yoko, una muchacha que tiene que soportar la burla de sus pares y el odio de su madre, mientras que su hermana Kazari recibe todos los privilegios. Con algunos toques de humor negro y escenas fuertes, es una buena elección para comenzar la película.

Le sigue “Seven Rooms”, dirigida por Masaki Adachi. En ella, dos hermanos se despiertan atrapados en una oscura habitación. Comienzan a investigar y descubren que no están solos, sino que hay siete habitaciones más, cada una con una mujer que también fue secuestrada. Entre todos, buscarán la forma de escapar. Este capítulo es el más clasificable dentro del género de terror y no por poseer escenas sangrientas sino por el ambiente tenebroso en el que ocurre la historia.

A continuación se presenta “So-Far”, personalmente el punto más alto de la película. Al parecer, una pareja ha sufrido un accidente automovilístico y el único que puede verlos a ambos es su hijo. El problema es que ni el padre ni la madre saben que su pareja aún existe así que el hijo tendrá que vivir en medio de los dos mundos separados de sus padres. Olvidando a los fantasmas, bien se le podría considerar como un drama familiar. Excelente propuesta dirigida por Masatetsu Komiya.

El cuarto capítulo corresponde a “Hidamarino Shi”, o “Poema de la luz solar”, un bellísimo animé cuyo director es Junpei Mizusaki. Este narra la historia de una robot que está descubriendo el mundo por primera vez y de las emociones que le surgen al vivir. Un episodio muy lindo y que no tiene nada que envidiarle a las muestras anteriores.

Y por último, está el corto que le da el título a la película. El director Ando Hiroshi nos muestra la vida de un hombre que cada día le toma una fotografía al cuerpo muerto de su novia, aferrándose al recuerdo de ella. “Zoo” es algo lenta y por debajo de las anteriores, pero que sorprende con su fino tratamiento visual.

El conjunto de todos estos episodios da un film en que se destacan los efectos, la música y por sobre todo la originalidad. Su resultado es más que recomendado para los amantes del buen cine.

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