Gate of Hell (1953)


Ciego de amor
Por Fingolfin

“Jigokumon” (título original) fue la primera película japonesa rodada a color, 2 años antes de “Tales of the Taira Clan”, que en su momento dije que era la mas antigua que conocía fuera del blanco y negro. No solo es famosa por eso, sino que tras la 2º Guerra Mundial fue también la primera película japonesa mostrada en Estados Unidos.

El director es Teinosuke Kinugasa, al que solo conozco de “Kuruta Ippeji” (no la he visto, pero está comentada en este foro). El cartel de actores es más conocido, con Kazuo Hasegawa a la cabeza, al que nunca podré desligar ya de su papel protagónico en “An actor´s Revenge”.

La película parte de la revuelta conocida como Guerra del Heiji (por el año en que tuvo lugar), donde Minamoto y Nobuyori atacaron al emperador y su familia en el templo de ltsukushima. Durante la batalla, un soldado salva la vida a Kesa, la cortesana que se ofrece a ocupar el lugar de la hija del emperador para facilitar su huida. Desde ese momento queda enamorado de ella.
Cuando el incidente es subsanado, el emperador concede una serie de peticiones y regalos a los más valerosos de la guerra, entre ellos el soldado antes mencionado cuyo nombre es Moritoh. Su deseo desconcierta a todos, ya que pide la mano de Kesa, enterándose en ese momento de que está casada. Su exigencia es rechazada, pero no quedará contento con eso.

Ciertamente cuando alguien tiene una habilidad narrativa tan estupenda, las cosas se ven de una manera muy diferente. La historia comienza con una breve introducción mostrando dibujos de época sobre el evento (algo bastante habitual), creandonos rápidamente una base sencilla y rápida sobre el momento histórico donde nos encontramos: año 800.

Si digo la verdad, desconociendo el argumento del film, quedé bastante sorprendido de que finalmente fuera una historia de amor trágico, sobretodo después de que arrancara en un incidente bélico. Como suele ser costumbre tenemos un triángulo amoroso, pero lo que lo hace especial es el papel de cada uno de los 3 componentes.

Por un lado está Moritoh, que representa un honorable y valeroso soldado capaz de enfrentarse a su hermano por defender su lealtad al emperador. Su honor solo queda detrás de su amor, ya que desde que conoce a Kesa se enamora locamente como atrapado por un hechizo que no se romperá hasta que uno de los dos muera.
En el otro lado está Wataru, el marido de Kesa. Se encuentra en este triángulo de manera totalmente involuntaria, por lo que es la mayor víctima de todos. Demuestra una seríe de valores que contrastan con los habituales de la época, destacando su actitud bondadosa y amable con su esposa. A pesar de tener un rango mucho más elevado que el de Moritoh, nunca le desprecia, ni siquiera después de saber que ama a su mujer.
Finalmente en el centro está Kesa, terriblemente avergonzada por el acoso de Moritoh. En ningún momento le da la más mínima esperanza, y se mantiene fiel a su marido (en contra de lo que podía esperarse).

Como ya dije algunas lineas arriba, cuando alguien tiene habilidad narrativa cualquier historia puede encantar al espectador. El director no solo goza de ese don, sino que además se basa en una obra del escritor Kan Kikuchi (siglo XX), que según he podido leer proviene de una historia mucho más antigua aún.

Una de las más grandes y famosas obras del cine japonés, que por su importancia histórica y su calidad debe ser vista por todos los amantes del cine clásico.

1 comentario:

BUDOKAN dijo...

Coincido plenamente en la reseña de este film en relación a la grandeza del mismo. Un verdadero clásico. Saludos!