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Zatoichi at the Blood Fest [25] (1973)


La guinda al pastel
Por Fingolfin

“Zatoichi 25” fue la 6º y última dirección de Kimiyoshi Yasuda en la saga Zatoichi y en su carrera cinematográfica. Supuso el final de toda una era en las pantallas de Japón, poniendo fin a una saga que había dado al mundo 25 películas en 11 prolíficos años a cargo de algunos de los mejores directores del género. Hubo que esperar otros 16 años hasta que el personaje apareciera de nuevo, pero ya no fue lo mismo.

El espadachín decide volver a su pueblo natal después de pensárselo bastante. A su llegada parece que le dan un enorme recibimiento pero todo termina siendo un malentendido, por lo que visto el panorama decide marcharse de nuevo. Justo antes de irse, el destino quiere que se encuentre con la que podríamos considerar su hermana, proporcionándole un nuevo motivo para quedarse.

A esta sinopsis habría que añadirle el personaje de Shinbei, un viejo amigo de Zatoichi convertido en super-comerciante, que se aprovecha de los campesinos y está determinado a condenarlos a la hambruna. Recibe el apoyo de un magistrado corrupto que exige al pueblo más arroz del que establece la ley.

Después de mucho tiempo volvemos a conocer detalles del pasado del personaje y quizás sea el film donde más se nos muestra de su infancia. Se aloja en la casa donde vivió cuando era pequeño, nos cuenta quién fue la que lo crió (por lo que suponemos que era huérfano) y además convive con su hermanastra. El espadachín se deja caer en la nostalgia en muchas ocasiones, incluso deseando poder ver aquel lugar con sus propios ojos. Se nos dice también que andaba mal de la vista cuando era joven y que era un tema que preocupaba a su tutora. Sabíamos que no siempre había sido ciego, pero después de esta declaración hemos de entender que se trata de alguna enfermedad degenerativa de la vista o alguna otra deficiencia que en la época no pudiera curarse.

Al igual que en “Zatoichi in Desperation” la acción tarda mucho en llegar, desenvainando el masajista por primera vez allá por el minuto 40. Nada más hacerlo alguien pronuncia su nombre y desde ese momento disfrutaremos del Zatoichi más duro y salvaje de toda la serie, con algunas frases memorables.

Las coreografías combinan travelling laterales, cámaras fijas, primeros planos y prácticamente todas las formas de rodaje de combate que existen (algunas con mayor éxito que otras). Los movimientos son tan rápidos como de costumbre, pero con mucha mas fuerza y menos continuados, lo que permite al director ir mostrando los cadáveres y mutilaciones conforme se producen haciendo un abundante uso de la sangre.

El “monstruo final” (como se diría en lenguaje de videojuego), cada vez tiene menos de monstruo y menos de final, ya que apenas aparece más tiempo que el resto de extras y su combate dura apenas unos segundos. Sin embargo me dio tiempo a apreciar que basó su técnica de lucha en un intento de confundir los sentidos del masajista, moviendo la espada de forma confusa. Lástima que no se aprovechara más la idea.

El punto fuerte del film es el argumento, que se sitúa entre los 5 mejores de la filmografía. Aprovecho para homenajear a Yasuda el trabajo que hizo con Katsu en sus 6 películas, alcanzando su punto cumbre con “The Adventures of Zatoichi”. Difícilmente olvidable el final de la serie y su director.

2424 (2002)


Dos horas de mi vida a la basura
Por Master of Hate

Un grupo de bandidos tiene en su poder unas valiosas joyas y planean salir del país con ellas. La policía tiene en la mira a la mente maestra de esta banda, pero debido a su audacia se ha hecho imposible reunir la evidencia necesaria para aprenderlo. Sólo queda una última oportunidad por lo que la policía pone en marcha un plan muy ingenioso a cargo del detective Tae-ho ( Jeong Woong-in) que junto a un grupo de oficiales se hace pasar por trabajador de la compañía de mudanzas ya que de esto modo tienen libre acceso a la guarida del los criminales. Coincidencialmente, otra compañía de mudanza envía a sus hombres para que transporten las cosas de la nueva familia que ocupara el apartamento vacante. Todos terminan envueltos en un gran problema intentando cumplir su deber.

En casos como “2424” hay que ser bastante breve, puesto que lo que hay que decir amerita presteza y se puede resumir en escasas líneas. “2424” es una comedia sumamente pobre en la mayoría de sus aspectos, salvando únicamente las actuaciones. A parte de un par de gags no hay nada que merezca la pena destacar y es que el guión además de ser extremadamente simple, carece de atractivo alguno. La historia es simplemente una serie de malentendidos entre la compañía de mudanzas falsa y la verdadera, lo que hacen es luchar constante por cumplir su trabajo ya que se estorban mutuamente y se crean obstáculos.

Ni siquiera soy capaz de comentar sobre como se desarrolla la película ya que he tenido un severo insomnio después de ver semejante “cosa” ya que me niego a llamarla película. Se trata sin lugar a duda de la peor cinta que he visto desde el remake de Oldboy, así que si hay algún ofendido por esta reseña, le aconsejaría que se digne a ver esta película y que luego me cuente que le pareció la experiencia, en fin…

“2424” queda muy por debajo de la lo que son las comedias coreanas habituales, ya que el requisito mínimo que es entretener, no se llega a cumplir. Por el contrario, es capaz de aburrir y de causar profundo malestar entre los que tienen un concepto decente de las comedias coreanas. De esta manera, la irrelevancia de la trama, la falta de efectividad del supuestamente presente elemento cómico, y una notoria inexperiencia del director Lee Yeon-woo hacen que estemos antes una de las películas que tocan fondo y abrazan la mediocridad. Espero que esto sea suficiente para desanimar a cualquier valiente que piense “no es posible que sea tan mala”. Lo siento mucho, sí que lo es.

The Untold Story (1993)


Ten cuidado con lo que comes
Por Squareta

Durante los 90 apareció una oleada de películas orientales que se caracterizaban por sus altas dosis de sangre con algunos toques de humor. Uno de los exponentes de este tipo de películas es Herman Yau, quien junto a Danny Lee dirigieron este film hongkonés que ha logrado perdurar durante todos estos años y que incluso se ha dado el lujo de tener dos secuelas.

La película, supuestamente basada en hechos reales, nos narra la vida de un hombre residente en Macau y que trabaja de cocinero en un restaurante. Un día y producto de una discusión con su jefe aflora su verdadera identidad, la de un psicópata descontrolado, y mata al jefe junto con toda su familia, los descuartiza y utiliza sus cuerpos para preparar comida en el restaurante, del que se apodera. Al mismo tiempo pero en otra parte de la ciudad está un grupo de policías tratando de resolver el caso de unas piernas y brazos en descomposición que encontraron en la playa.

No hacen faltas más detalles para que se vea lo brutal que es Untold story, a tal punto de situarse más cerca del splatter que del gore. Algunas escenas han dejado pasmados a muchos, ya que se incluyen matanzas niños, violaciones y asesinatos varios. Sin embargo, como ya se había mencionado, posee momentos de humor, brindado en gran parte por los policías, disminuyendo así su dramatismo y crudeza.

En el papel principal tenemos a Anthony Wong Chau-Sang, quien brinda una genial actuación que le valió un premio en el “Hong Kong Film Award” al año siguiente. Los otros personajes son el oficial Lee, interpretado por el director Danny Lee como el oficial Lee y es misteriosamente es el personaje más listo de la película y por supuesto el equipo de policías, todos muy creativos y graciosos, pero lamentablemente muy ineficientes.

Los interesantes personajes y lo traumante de su trama, tomando en cuenta que se trata de un caso real, logró posicionar a Untold Story dentro de esas películas de culto dentro del género, pero que sólo se recomiendan a personas con “criterio formado”.

Still life (2006)


Bajo el aroma de la nostalgia
Por sinsangre

Cerramos los ojos por un momento. Alejamos los pies del suelo y vemos como, en un instante, empezamos a volar a través de nuestra imaginación. Vayamos a buscar un punto en concreto, no entre las coordenadas espaciales, sino a través del tiempo. Retrocedamos. Y ahora, alcemos la vista y para mirar a nuestro alrededor. Seguro que vienen a la mente nuestras calles de infancia, el lugar donde jugábamos, donde evitábamos los libros, donde nos sentíamos cómodos y seguros. Quizás las condiciones del sitio no sean las ideales. En la mayoría de los casos se encuadrarían dentro de lo mejorable. Pero aun así, en esas condiciones tan particulares alejadas de lo que nos ofrecían las series norteamericanas, las considerábamos como nuestras y nos sentíamos parte de ellas, profesándolas un orgullo muy personal.

Un último esfuerzo. Imaginemos ahora que todo se destruye. Que cada uno de los puntos esenciales donde pasamos nuestra vida va a terminar por caer en el olvido. Un olvido real, palpable. El lugar donde besastes por primera vez a aquella. La esquina en la que te sentabas a reírte con tus compañeros...todo desaparece sin que puedas hacer nada por evitarlo. Abramos los ojos.

Un ejercicio fantástico de nostalgia es la nos presenta el prometedor Jia Zhangke (36 años), uno de los mayores exponentes de la denominada sexta generación. Su nueva obra mereció el codiciado León de Oro en el pasado festival de Venecia, pese a la incredulidad de la mayoría de la sesuda crítica que rechazó la invitación a ver una película presentada a última hora y sin el gancho de otros títulos de mayor renombre.

El director presenta, casi a modo documental, las costumbres de vida de los habitantes del poblado Fengjie, bañado por las aguas del río Yangtzee, cuyo destino se encuentra íntimamente ligado a la construcción de la colosal presa de las tres gargantas. La sepultura bajo el agua de las millares de viviendas construidas en la ribera del río terminarán por inundar su pasado y las costumbres comunistas de la región. Dos mil años de antigüedad destruidos en apenas dos años en pro de un beneficio “común”.

Han Sanming es un minero que, tras 16 años de ausencia decide volver a su poblado natal en búsqueda de su esposa. Al mismo tiempo, Shen Hong intenta encontrar una explicación racional al por qué de la desaparición de su marido dos años atrás. Lo que antiguamente fue su hogar, se ha convertido en un pueblo fantasma en el que el modo de vida austero parece no verse influenciado por el devenir de los tiempos.

Narrando dos historias por separado, Zhangke se aventura entre los restos de un poblado asolado, con imágenes bellamente plasmadas (con una fotografía espectacular) en la que la presencia fantasmal de la gran presa se erige como una amenaza constante, ya no solo en las estructuras de la comunidad, sino en la cordura interior de los miembros que la habitan. El choque de culturas es ya una realidad y la tradición tiene que enfrentarse con los designios de un incierto futuro en el que los perjudicados terminaran por ser siempre los mismos (en una de las contadas secuencias oníricas nos encontramos a un grupo de actores tradicionales chinos, ataviados con sus ropajes y máscaras habituales, sentados frente a la mesa donde solían jugar a las cartas pero con una ligerísima y punzante diferencia).

La incredulidad del personaje de Sanming, incapaz de asimilar con rapidez los cambios a su alrededor, contrasta con la juventud esponjosa de los que han visto en televisión a personajes como Chow Yun Fat, el arquetipo de héroe del nuevo e inminente mundo, paradigma de la adaptación a los nuevos tiempos que corren. “La sociedad de ahora no nos conviene. Es demasiado nostálgica”, afirma el estupendo actor hongkones en una significativa intervención televisada. En esta pequeña obra la juventud coreografía las actitudes de lo que asoma en los medios de comunicación y se olvida del resto, lo que inevitablemente convierte una pequeña historia de un poblado alejado de oriente en un ejemplo universal de los tiempos en los que nos ha tocado vivir. Curioso ver el premonitorio desenlace de uno de los curiosos personajes de la película.

Afirma el director de esta obra que las necesidades básicas para mantener una vida feliz, según los campesinos de la región, han sido siempre la posibilidad de acceder a Té, Vino, Cigarrillos y Caramelos y estructura la película en cuatro episodios en los que los integrantes de la obra se rebelan contra lo que sucede alrededor manteniendo la fe en estos placenteros elementos. Y nos ilustra con pausados momentos de relajada compañía en la que varios miembros de una familia conversan de manera trivial mientras saborean el aroma de un cigarrillo o la dulzura de una barra de toffee.

En definitiva. película serena y nostálgica, ganadora del pasado festival de Venecia, en la que el director nos embriaga de forma magistral en un mundo pausado de costumbres que luchan por mantenerse vivas (still life), frente a la alocada globalización que va arrasando todo lo que encuentra a su paso.

Paheli (2005)


Leyenda de un amor inmortal
Por Casandra

La historia que narra “Paheli” es sencilla. Lachchi (Rani Mukherjee) es una joven recién casada. Al día siguiente de la boda es abandonada por su marido Kishanlal (Shahrukh Khan), cuando éste parte rumbo a la ciudad para cumplir con el mandato paterno de incrementar sus riquezas. Cautivado por la belleza de Lachchi, un espíritu disfrazado como su marido ocupará el lugar de Kishanlal en la familia.

El film de Amol Palekar es una comedia romántica, sin golpes bajos ni dramatismo exacerbado. No es de extrañar que haya sido la elegida para representar al país en los premios Oscar de 2005, cuando todo apuntaba a “Black” (2005, Sanjay Leela Bhansali) como la gran película del año. “Paheli” es una adaptación sobre la historia de Vijayadan Detha, y se sitúa en un tiempo y espacio imprecisos, que permiten la aparición de elementos fantásticos.

La gran cantidad de canciones y números musicales están utilizados con maestría por Amol Palekar. Los personajes no solo cantan y bailan, sino que esos momentos son aprovechados desde la dirección para crear alteraciones temporales que permiten resumir periodos largos en pocos minutos.

Interpretada por dos de las mayores estrellas actuales de Bollywood, Shahrukh Khan y Rani Mukherjee, la película permite el lucimiento de ambos y además cuenta con participaciones especiales de Juhi Chawla, Sunil Shetty y Amitabh Bachchan. Rani Mukherjee dota de inocencia y dulzura a su personaje. Shahrukh Khan privilegia el tono de comedia, y construye un fantasma encantador.

Una incorporación interesante son las marionetas que aparecen dentro del universo de la historia cuando el espíritu decide seguir a Lachchi. Luego, se sitúan fuera de la historia, anticipando y comentando la acción. El personaje de Kishanlal también es una marioneta del espíritu, dado que este posee el cuerpo del marido de Lachchi e impone su voluntad. Las marionetas funcionan como motivo que atraviesa la historia y que es retomado en los créditos finales. Esta última escena permite releer el film, y sugiere otros sentidos que superan la historia de amor.

En síntesis, “Paheli” es una película que cumple con los elementos del clásico masala de Bollywood y cuenta con muy buenas actuaciones, una historia sencilla, un gran despliegue de puesta en escena y de vestuario, la excelente fotografía de Ravi K. Chandran y la música alegre y pegadiza de M. M. Kreem.

Lady Snowblood (1973)


Lady venganza
Por Fingolfin

“Shurayukihime” aka “Lady Snowblood” fue dirigida por Toshiya Fujita en 1973 y está considerada como una de las obras maestras del cine clásico de acción. Para llamar la atención de los lectores comenzaré diciendo que para bien o para mal actualmente gran parte de la fama de este film se debe a que Quentin Tarantino se “inspiró” en ella para hacer “Kill Bill”.

Después de que 4 asesinos mataran brutalmente a su hijo y su marido, Sayo Kashima sufre sus torturas y violaciones durante tres días. Tras aquel incidente la mujer solo piensa en venganza y consigue matar a uno de ellos resultando arrestada y encarcelada. No dándose por vencida, busca desesperadamente la forma de quedar embarazada y encomendar a su hija la tarea de continuar lo que ella empezó.

Al principio la única relación aparente que tiene con “Kill Bill” es el hecho de que se trate de una venganza similar y de que la lleve a cabo una mujer. Sin embargo hay un fotograma que inevitablemente te choca con el recuerdo de Quentin Tarantino. La imagen de los 4 asesinos en círculo vistos desde la posición que ocupa la víctima en el suelo es exactamente igual que la de Uma Thurman en el volumen 1. Más adelante encontraremos otro gran parecido, ya que a la muchacha la entrena un maestro en artes marciales casi tan severo como el de “Kill Bill”.

Pasando ahora a aspectos más técnicos, la combinación de música y escenas es muy similar en ambas películas, entremezclando música relativamente moderna con otra más tradicional japonesa. Si además recordamos esa magnifica canción titulada “The Flower of Carnage” que suena tras el duelo final de “Kill Bill 1” nos daremos cuenta de que es la misma que la que actúa como tema principal en “Lady Snowblood” (un guiño de Quentin).

El argumento está muy bien llevado, curiosamente organizado en capítulos (otra semejanza más), y estableciendo un orden según el que debe ir eliminando a sus enemigos. Como en todas las películas que se basan tan fuertemente en la venganza como sustento de los personajes y el argumento, el director introduce a menudo flash-backs para recordarnos su odio por los asesinos. Además la historia se mueve desordenadamente en el tiempo en alguna ocasión, aunque de forma mucho menos marcada de cómo se hace en “Kill Bill”.

Si Quentin Tarantino centraba el film en un grupo de personajes muy concreto y reducido (la protagonista y sus objetivos), en “Lady Snowblood” ampliamos el juego con el importante papel de su madre, de su maestro, de la hija de su primer rival, y por supuesto del periodista.

El uso de la sangre es exagerado, mezclándose en varias ocasiones con el agua para crear una impresión más llamativa aún. Los efectos relacionados con las heridas y cortes están bastante bien logrados (incluido cuando llegan a cortar a alguien por la mitad), muy al estilo de “Azumi”, “Zatoichi”, o la propia “Kill Bill”. El único fallo que le encuentro en ese aspecto es la excesiva “liquidez” de la sangre.

La acción es buena y abundante. A pesar de que mata directamente y sin luchar a casi todos sus objetivos, tenemos otras oportunidades de verla en acción mientras trata de llegar hasta ellos. Las coreografías son muy rápidas y habitualmente en zonas oscuras. El arma utilizada es una espada que oculta en su sombrilla, un poco más corta aún que la de Zatoichi, lo que le permite usar perfectamente el “reverse sword drawing” característico del celebre espadachín (para quien no lo recuerde consiste en coger el mango con la mano al revés; como un cuchillo).

Otra relación con “Kill Bill” está en los contrastes de vestuario. Obviamente el director americano tiene un concepto y una técnica muy peculiar que siempre le diferencia, pero el objeto perseguido es parecido al de “Lady Snowblood”. Uma Thurman viste de amarillo con el traje de Bruce Lee en “Juego con la Muerte”, mientras que sus rivales llevan esmoquin negro. En este film la protagonista viste entera de blanco, lo que combinado sobretodo con la oscuridad que antes mencionaba de los escenarios, la hacen destacar en cada fotograma.

Finalmente conviene decir que no comiencen a verla con la falsa idea de que “Lady Snowblood 2” se corresponderá con el volumen 2 de “Kill Bill”, ya que en esta película la historia tiene un claro principio y final. Cómo última curiosidad, y evocando otro guiño de Tarantino, hay una frase que dice Uma Thurman a la hija de Vernita que suena algo así como: “y si algún día cuando crezcas quieres vengarte, ven a buscarme”.

Una excelente película, todo un clásico del cine japonés y una maravilla dentro del mundo de los espadachines. Ya era considerada una obra maestra antes de la aparición de “Kill Bill”, y ahora gracias a ella quizás pueda ser una buena carta de presentación para los espectadores más internacionales y desconocedores de oriente.

Across The Years (2007)


Triste pasar del tiempo
Por Master of Hate

No todos los días un director de cine llega al centenar de películas dirigidas; sin embargo así lo ha hecho Im kwon-taek, que hoy por hoy es, merecidamente, uno de los padres del cine coreano. De su basta filmografía es indispensable rescatar dos obras de enorme importancia como son “Chunhyang” y “Sopyonje”. En el caso de esta última, la conexión con “Across the Years” es directa ya que viene a ser una secuela de la popular cinta de 1993. Entonces, la trágica historia de los dos jóvenes huérfanos criados por un cantante de pansori continúa, esta vez enfocándose más en su silencioso amor y en el difícil camino que tiene que recorrer para volver a encontrarse nuevamente.

Es indudable que esta obra, al igual que ocurrió con “Sopyonje” requiere de un mínimo de conocimiento sobre el arte del pansori; no es que sea imposible seguir la trama o la historia se torne confusa, pero con tal sólo poseer un poco de información con respecto al tema, las probabilidades de apreciar y sentir mayor interés por el filme se incrementarán. No está por demás mencionar que algo que sí es necesario para comprender completamente “Across the Years” es visionar previamente “Sopyonje”

Im kwon-taek hace uso de todos sus conocimientos en el campo para crear una cinta excelente desde el punto de vista cinematográfico. La historia refleja en gran parte el espíritu y sentimiento de su predecesora, aunque es obvio que no ofrece nada realmente nuevo, más bien profundiza en uno de ellos: el amor. Por este lado, es quizás más sencillo tomar a esta “Across The Years” como un tributo a esa película del 93 que dio a conocer al mundo una de las artes más representativas de Corea.

Las actuaciones, tanto de Oh Jung-hae como de Jo Jae-hyeon (“The Romance” “Mokpo the Harbor”) son excelente, sobretodo en el caso de Oh Jung-hae que repite su papel de Songhwa. En general, el ritmo de la cinta es muy consistente, enfocándose en la melancolía de los actores, el pasar del tiempo, los bellos paisajes y el amor; todo se moldea a son de profundas melodías y emotivos cantos. El director sigue el mismo estilo narrativo de “Sopyonje” es decir, la historia se estructura en base a números flashbacks que desvelan los acontecimientos posteriores a la separación de los protagonistas.

Ahora, es cierto que la película consigue recrear muchos de los buenos momentos de “Sopyonje”, y se puede hablar de una secuela muy decente con una deliciosa fotografía y memorable música. Pero también hay que reconocer que se trata de un trabajo que basa su concepto en una obra consagrada y que no ofrece nada distinto. En otras palabras, es un filme para aquellos que sienten afecto por la idea original y por los mismos personajes. Así mismo, la historia de amor que se representa no es precisamente la más dramática, ni la más juvenil, por lo que no es recomendable para quienes buscan algo más acorde a los tiempos modernos o acorde a los dramas coreanos de los últimos años.

Finalmente, y pese a las limitaciones que pueda tener la cinta, creo fielmente que la película es una secuela digna que se convierte en un pretexto para ver “Sopyonje” una vez más, y en el caso de aquellos que aún no la han visto, verla por primera vez.

Noriko's Dinner Table (2005)


¿Estás conectado contigo?
Por Squareta

Precuela de la película, que a estas alturas ya es de culto, “Suicide Club”. También dirigida por Sion Sono y en dónde nos muestra más detalles sobre el círculo, pero con un tratamiento totalmente distinto. Acá está presente el miedo, pero presentado dentro de los personajes.

La historia comienza con Noriko, una chica común y corriente que sufre por los típicos sentimientos adolescentes. Luego de lograr que ampliaran el tiempo para los computadores en su escuela tiene un nuevo hobbie: haikyo.com. Este sitio es un foro donde chicos de 16 y 17 años pueden conversar acerca de la vida y la escuela. Esa página se convierte en su refugio, ya que no se siente cómoda en su hogar. Hasta que un día simplemente se va de casa rumbo a Tokio, lugar donde vive una amiga cibernética que conoció en dicho sitio.

Sin embargo la película no se queda sólo en Noriko y a través de 5 capítulos contados en primera persona, se nos va adentrando a los más profundos sentimientos de todos los protagonistas. Al mismo tiempo, se van conociendo más detalles del club, el que en realidad es mucho más complejo de lo que se pudo ver en “Suicide Club”.

Su desarrollo es algo caótico y constantemente mezcla pasado y presente, pero aún así es mucho más clara que su predecesora. Las actuaciones son estupendas y con la música forman un conjunto perfecto que hace creíble hasta lo más increíble que nos muestran. Todos los capítulos nos muestran la vida cotidiana de lo personajes y sin embargo no puede evitar dejar perplejo a los espectadores en más de alguna situación.

A diferencia de Suicide Club la historia está más desarrollada y es que tiempo no le falta. Para asegurarse de no dejar nada en el aire la trama se desarrolla en 159 minutos, tiempo que a más de alguno impacientará. Otra clara diferencia con Suicide Club es que aquí no se ven muchas escenas sangrientas. Algo que se agradece ya que centra la atención más en la historia interna que en los hechos.

Con una trama superior que su secuela es una interesante cinta para todos los fanáticos de Suicide Club que siempre quisieron ahondar más en la historia, por sobre la sangre. Me pareció un film más maduro, sin las mismas pretensiones de sorprender y altamente recomendable.

Dragon Tiger Gate (2006)


Lazos fraternales
Por sinsangre

Aprovechando el buen sabor de boca que dejó en los aficionados al cine de acción y artes marciales la estupenda S.P:L. (Sha Po lang-2005), los artífices de la misma nos ofrecen una nueva colaboración para tratar de adaptar a pantalla grande el libro de cómics creado por Tony Wong-Luk Wong, de gran éxito por aquellas tierras. En esta ocasión consiguen una película entretenida, en muchos momentos espectacular, pero con demasiadas irregularidades como para alcanzar la altas cotas de su predecesora.

Con unas coreografías espectaculares, la película tiene un inicio muy prometedor que va lastrando el desarrollo de la misma y que termina por ser una muestra de lo que pudo haber sido una nueva referencia en el género y no lo fue. La maestría en la dirección de las secuencias de lucha, unidas a un acertado uso en la posición de cámara y una hermosa fotografía colorista consigue que caigas rendido a la originalidad de su puesta en escena (los breves plano-secuencia del restaurante encuadrados desde un punto de vista picado desde el techo son realmente maravillosos). Sin embargo, el desarrollo posterior nunca llega a alcanzar la espectacularidad inicial y el pobre argumento termina por dejar un sabor agridulce en nuestros labios que impide que hablemos de esta película como la nueva referencia del cine de artes marciales.

La Puerta del Dragon Tiger es una rigurosa escuela de artes marciales, con gran prestigio en la zona, a la que todo aprendiz de las técnicas milenarias desea aspirar para aprender sus virtudes ancestrales. Sin embargo, los miembros más jóvenes de la asociación, y herederos legítimos de la misma, Dragon y Tiger Wong deben separarse de manera fortuita, abandonando la escuela el hermano mayor, protector y amigo de Tiger. Años más tarde, en una cena con amigos del clan, cae en manos del joven. tras una pelea en defensa de una familia necesitada, la placa dorada de poder Louncha, cuyo poseedor tiene la facultad para llevar el control de las actividades delictivas de la zona, En un intento por recuperar la misma, Dragon, el guardaespaldas del clan mafioso regido por el jefe Ma Kwun (interesante homenaje a la añorada Shaw Brothers, dejando el papel para Chen Kuan-Tai), acude en busca del preciado artefacto, volviendo a encontrarse con su hermano menor y su pasado como miembro de la Puerta.

Protagonista absoluto de la cinta, Donnie Yen se rodea de jóvenes ídolos nacionales de la talla de Nicholas Tse o Shawn Tue, para una historia en la que la lealtad y la fraternidad se muestran complementarias y donde los principios éticos de los miembros de la asociación se mantienen imperturbables a pesar de los cambios circunstanciales en la vida de los protagonistas.

El mayor problema que arrastra todo el desarrollo de la película es la escasa profundidad argumental de la misma, con la presentación de unos personajes planos y tipificados que entran y salen en la película sin que uno sienta el menor interés por ellos y por sus motivaciones, deseando en todo momento que dejen de forzar las situaciones (los continuos flashbacks son pesados y reiterativos a algo que ya damos por hecho desde el inicio) y se dediquen a repartir golpes como inicialmente sugieren. Muchos de los integrantes de la misma desaparecen del mapa durante varios minutos terminando por olvidar su presencia en la trama (Turbo Sheck), otros tienen furtivas apariciones (novia de Dragon) que no consiguen tener peso específico en la historia y algunos aparecen de la nada para terminar por desconcertar al espectador.

Además, en un intento por abarcar diversos géneros cinematográficos, (acción, drama, épica fantástica) la película acaba de confundirte, hasta el punto de dejar un desenlace final huérfano y sin coherencia con lo mostrado hasta entonces. Se improvisa un toque fantástico, digno de cualquier videojuego al uso, que desvirtúa las habilidades coreográficas iniciales. En relación a ésto, la presencia del demoníaco enemigo de la historia, que surge de imprevisto para hacerse con el control de la puerta de Dragon Gate y de todo el devenir de la película, termina por aturdirte del todo, al no explicarse en ningún momento su justificación en la historia y la mitología que le rodea a todos aquellos neófitos del cómic en que se basa lo que contemplamos.

Teniendo todos los ingredientes para convertirse en una película de éxito, artes marciales efectivas, actores idolatrados, códigos de honores ancestrales y Donnie Yen, la película no consigue, artísticamente, el objetivo que se proponía, aunque sí el económico. De hecho, para éste año está prevista su secuela que esperemos supere los problemas que acarrea esta cinta.

En definitiva, irregular película, con momentos coreografiados realmente inspirados, que no terminará por convencer al seguidor del género que no conozca la historia en la que se basa la misma pero que supone un entretenimiento sensorial que, cuanto menos, merece un visionado tranquilo sin mayores pretensiones que las de pasar un buen rato.

Zatoichi in Desperation [24] (1972)


El mundo de Zatoichi
Por Fingolfin

Este film completa la evolución de Shintaro Katsu dentro de la historia del personaje. Comenzó como protagonista de las 15 primeras películas para convertirse a partir de ese momento también en productor de la saga. Con esta llegamos ya al punto culminante, con un Katsu protagonista-productor-director que no se conformó con seguir la línea habitual en la serie, sino que hizo otra apuesta arriesgada. Al igual que con “Zatoichi mets his Equal” creo que fue un intento fallido.

Zatoichi se cruza con una anciana en un puente. Después de entablar conversación con ella le ofrece dinero. Al tratar de cogerlo la mujer se cae del puente y muere ante la impotencia del espadachín. Las únicas pistas que tiene Zatoichi para compensar su error son las referentes a la hija que tiene trabajando como prostituta en un pueblo cercano. Lo que parece una labor relativamente fácil se complica con la entrada de unos yakuzas que buscan el precio de su cabeza.

El argumento es el más simple de toda la filmografía, con un encuentro y una conversación forzadas que conducen la película sin demasiado sentido. La entrada en juego de los yakuzas es más simple aún, buscando la fácil excusa de la recompensa por su cabeza.

La apuesta de este film está en el rodaje. Las tomas son enormemente oscuras, muy obstaculizadas por elementos que se cruzan en la trayectoria de la cámara. La imagen suele estar desenfocada y demasiado cerca de los personajes, haciendo primeros planos de piernas, espaldas, y otros lugares irrelevantes. En contraste con eso tenemos el sonido de las conversaciones; nuestra única guía de qué o quién está en escena y qué está pasando. En cierta manera Katsu pretendía meternos en el mundo del personaje que llevaba una década interpretando.

Las coreografías son con diferencia las peores de toda la serie. Zatoichi desenvaina por vez primera después de una hora de película, y lo hace con constantes cambios de cámara y planos muy cercanos que no permiten ver más que muertos. La única lucha donde tenemos cámara aceptable es enormemente rapida, siendo prácticamente un juego de sonido y cuerpos cayendo. Ni siquiera el gran duelo habitual de cada film puede disfrutarse, ya que su rival tiene tan poco desarrollo de personalidad como un extra y que el enfrentamiento se produce mucho antes del final.

Zatoichi llega a su momento más complicado de toda la saga, habiéndole sido machacadas las manos hasta el punto de que le dejan marchar pensando que nunca volvería a sostener una espada. Lo que se presenta emocionante acaba siendo decepcionante, ya que la única diferencia que eso conlleva en el duelo final es que se ata la espada a las manos y que se duele después de cada golpe.

Si bien tengo 3 películas que compiten por el puesto de “mejor de la filmografía Zatoichi”, en el otro extremo no veo ningún problema para situar a “Zatoichi in Desperation” como la peor.

Sopyonje (1993)


Un recorrido por la historia
Por Master of Hate

El pansori es uno de los patrimonios artísticos más importantes que tiene Corea; lo más parecido en occidente que nos puede servir para hacernos una idea de lo que en verdad se trata esta tradición es la “opera”, término que, desde ya enfatizo, lo uso estrictamente como un punto de comparación y nada más. No quiero mezclar culturas ni hablar de una versión coreana sobre algo occidental y es por eso que recomiendo a cualquier interesado hacer una pequeña investigación sobre el tema. El libro The Korean Singer of Tales de Pihl Marshall contiene información abundando al respecto haciendo un análisis histórico de los inicios del pansori hasta nuestros días. Así mismo, la cinta “Ogu” de Lee Yun-taek puede ser otro interesante documento audiovisual que estudia los principios de la tradición que se hallan en rituales como el “Kut”.

Volviendo con “Sopyonje“, se trata de un trabajo, que junto con, “Chunhyang” son las dos cintas mundialmente conocidas que han rescatado del olvido la esencia del arte del pansori. La importancia de esta obra recae en su carácter de histórica, educativa y artística, ya que de modo único detalla y explica que significa ser un cantante de pansori y cómo esto ha ido cambiando con el paso de los años. De todos modos, desde ya recomiendo a quienes no tienen interés alguno en una cinta costumbrista y que esperan un drama convencional, tengan mucho cuidado pues las virtudes de este filme son muy particulares, cosa que no necesariamente significa que será del agrado de todos.

La trama se centra en una familia de clase baja que durante los 50’s trata de sobrevivir con su arte en medio de una sociedad que se ve invadida por las influencias extranjeras, especialmente desde Japón y Estados Unidos. Un misterioso hombre se halla buscando a una mujer y parece consternado al enterarse de que dicha mujer ha quedado ciega y su paradero es incierto. En ese momento, el misterioso hombre va recordando algunas etapas de su vida, a la vez que se va revelando el parentesco que tiene con la mujer extraviada. “Sopyonje“ es una historia trágica, que trata sobre el cambio de los tiempos, la pérdida de las tradiciones, el amor por el arte y el cariño entre seres humanos.

La historia esta basada en una novela de Lee Cheong-joon y relata las vivencias de dos huérfanos que son recogidos por un cantante de pansori. Este hombre se propone inculcarles sus conocimientos y para ellos los obliga a renunciar a todo. Dong-ho no tarda en cansarse de las exigencias de su padre adoptivo, además le afecta el hecho de estar enamorado de Songhwa, a quien, pese a no tener un lazo familiar sanguíneo, tiene que llamar hermana por el hecho de haber crecido juntos. Finalmente, Dong-ho termina marchándose de la ciudad en buscando una vida mejor; en tanto que su hermana, Song-hwa, prefiere seguir junto a su padre. El tiempo pasa y Dong-ho decide regresar en busca de su hermana, quien ha quedado ciega y vaga sola desfogando su tristeza a través de su canto.

Por varios años, “Sopyonje“ tuvo el honor de ser la película coreana con mayor recaudación, lo importante de esto es que lo fue en un momento en el que el mercado aún no daba el paso mayúsculo hacia las grandes producciones, así mismo, se trata de obra con un componente cultural que la hace extremadamente “coreana.”

El director Im kwon-taek narra la historia en base a flashbacks, además incluye muchos cantos a lo largo del filme; esto le da mucha fuerza y ejemplifica en parte el proceso por el cual tiene que pasar un cantante de pansori. Por lo demás, la película tiene un toque muy especial y melancólico. Los mismos lugares de rodaje son espléndidos, mayormente áreas rurales.

“Sopyonge” es un gran documento cinematográfico que tiene un componente cultural único. Una película indispensable para quien además de las virtudes que nos ofrece el cine coreano contemporáneo, tiene interés de explorar un poco más allá.

Scared (2005)


Comienza la matanza
Por Squareta

Los chicos de segundo año de la universidad les darán la bienvenida a los de primero llevándolos a un viaje hacia lo profundo del bosque. Al llegar a dicho lugar, el guardia les prohíbe la entrada por razones de seguridad. Los chicos quedaron decepcionados y sin nada que hacer, hasta que aparece un misterioso hombre que les indica otro camino hacia el bosque. Ante el peligro de la idea, muchos estudiantes deciden irse, quedando en el lugar sólo los más valientes, quienes seguirán al hombre hasta el interior del bosque. Acaban de entrar a un lugar desconocido y más peligroso de lo que parece.

Mucho tiempo tuvo que pasar antes de poder ver esta cinta tailandesa dirigida por Pakphum Wonjinda, de la que había oído mucho pero que por más que buscaba no la conseguía. Finalmente la encontré y pude ver de buena forma esta película. Como se podría apreciar por la sinopsis, esta cinta no tiene más pretensiones que ser una película de terror adolescente. Aquí nos encontraremos con los típicos personajes, los responsables, los protagonistas (que casualmente siempre son los más lindos) y también los que se las dan de jefe, siempre molestando. Sus inicios se ven muy predecibles y casi molestos por lo mismo, pero de pronto aparece una situación inesperada: la película no era de thriller-terror como se podría pensar sino más bien era gore…bastante gore. De ahí en adelante ya poco importa los extraños cambios de ambiente, si el asesino es un espíritu o una persona de carne y hueso, resulta irrelevante el hecho de que los que se quedaron en el bosque eran en su mayoría mujeres indefensas y quizás lo más importante, cómo se les ocurrió hacerle caso a un misterioso hombre. Si se le mira como una película gore lo más importante son las muertes, las que cada vez eran más sangrientas.

Dentro del lado más técnico y empezando por las actuaciones la verdad es que no se les puede pedir mucho ya que el elenco está conformado por actores totalmente desconocidos. La falta de presupuesto se puede ver en el pobre guión y dirección pero por suerte, no se notaba en los efectos, ya que todos (salvo uno) eran muy efectivos. Los elementos gore están muy bien usados y si bien ocurrían en situaciones clichés, lo explícito que eran le daban muchos puntos a la cinta. El argumento es vacío pero llama la atención y funciona durante todo el film. Lo extraño es que justamente cuando le tratan de dar un sentido moralista a tanto derrame de sangre la situación se ve forzada y a mi parecer fue hasta innecesaria.

A la hora de hacer un recuento general sorprende que a pesar de todos los altibajos mencionados el resultado es una película más que aceptable, con un entretenimiento desechable pero entretenimiento al fin y al cabo. A mi me ha parecido un acierto dentro del cine de terror tailandés, del que últimamente había visto solo malas demostraciones.

Fanaa (2006)


Demasiadas pretensiones
Por Casandra

Dentro de la producción de Bollywood, “Fanaa” fue pensada para cumplir con todas las expectativas del gran público. El presupuesto debía asegurar una puesta en escena deslumbrante, así como también la presencia de grandes estrellas como Aamir Khan, Kajol y Tabu. Sin embargo, Kunal Kohli no logró crear una historia consistente en donde el ritmo se sostenga.

La película narra la historia de amor entre Zoonie (Kajol) y Rehan (Aamir Khan), en medio de un contexto de crisis política que conspira contra su unión. La construcción del film es esquemática: encontramos un preludio que adelanta el tema central del film, una primera parte que presenta el conflicto, una segunda parte que cierra el anterior nudo de acción y comienza con otro nuevo, y una coda cuyo objetivo es subrayar la posición ideológica del director.

El trasfondo de la historia de amor es el conflicto entre India y los grupos separatistas de Cachemira. El retrato del conflicto que intenta hacer Kunal Kohli utiliza un trazo demasiado grueso y tendencioso, y con ello se hace evidente el fin propagandístico que esconde “Fanaa”. La India ocupa el lugar de la belleza, la bondad y la justicia, mientras que sus oponentes sólo intentan destruirlos.

Estéticamente, “Fanaa” se asienta sobre dos temas clásicos del melodrama, como son la pareja imposible y la identidad en conflicto. El problema final del film es que estos temas que estructuran el relato pierden peso en el guión de Kunal Kohli, más preocupado por los golpes de efecto que por la coherencia. La primera parte parece una comedia romántica, mientras que la segunda trabaja con elementos del suspenso. La lectura desde el melodrama es la única posibilidad para articular estas 2 partes que parecen excluirse, aún a pesar de los excesos del director que inserta citas sin sentido a “The Matrix” y a la serie de James Bond. Por otro lado, cada una de estas partes trabaja con diferentes tonos, ritmos, y registros de actuación. La labor de los actores se ve perjudicada por la falta de coherencia general del film. Esto ocurre especialmente con el trabajo de Aamir Khan, cuya interpretación parece forzada, obligado a extremar su histrionismo para pasar del cálido Rehan de la primera parte al lóbrego personaje del segundo tramo. En Kajol en cambio esto no es tan evidente. Su presencia en pantalla es tan fuerte que supera a Khan. Además, su interpretación de Zoonie es más sutil, sin sobreactuar en ningún momento a pesar de la debilidad del guión.

En cuanto a los números musicales, tampoco logran integrarse con facilidad. La puesta en escena es de gran complejidad, con abundancia de elementos y un interesante trabajo de la fotografía y del color. Mientras en la primera parte (coincidiendo con la etapa feliz) se utilizan colores luminosos y fuertes, en la segunda predomina el uso del blanco y negro para vestir a los personajes y para marcar espacios oscuros y clausurados.

El resultado final del film es regular y un tanto decepcionante, teniendo en cuenta la presencia de dos grandes estrellas del cine de Bollywood como Kajol y Aamir Khan y las exaltadas repercusiones del estreno en la India y en el exterior.

Curiosity Kills the cat (2006)


Curiosidad casi satisfecha
Por sinsangre

Entre la lista de largometrajes preseleccionados por China para la candidatura al Oscar a la mejor película extranjera se encontraban dos valores seguros, The Banquet y Curse of the Golden Flower. A éstas obras de características comunes, ambas wuxias con coreografías frenéticas y una convincente y estudiada fotografía, se les añadió una pequeña sorpresa creada por un director casi novato (Yibai Zhang) con apenas dos producciones anteriores sin la repercusión mediática que atesoraban sus de compañeros de nominación.

La sorpresa es mayor cuando uno inicia su visionado. La impresión inicial es la misma que la que te surge cuando lees las tres candidatas. Es una obra menor, intrascendente y que sólo justifica su presencia entre las candidaturas en el apoyo de la academia en la búsqueda de un espaldarazo publicitario importante para la nueva hornada de directores chinos, ya alejados de sus predecesores revolucionarios de la quinta generación.

Pero esa sensación se va desvaneciendo conforme pasan los minutos de metraje. Al igual que la curiosa fotógrafa Momo, el espectador empieza a descubrir matices en la sucesión de fotogramas que componen esta película. En esta historia nada es lo que parece y cualquier prejuicio con el que uno parte a su visionado queda abandonado al comprobar la habilidad del director para desconcertar a los espectadores, elevando una convencional historia de amor y pasión obsesiva, encuadrada entre los rígidos muros del género, en una calculada crítica a la sociedad contemporánea disfrazada de thriller seudo-erótico (para el espectador poco acostumbrado a esos excesos en el país asiático).

Tampoco hay que llevarse a engaños. La jugada no termina por ser maestra. Interesante sí, arriesgada, en cierto modo también. Pero la claudicación ante la obra de Zhang Yimou (que finalmente no alcanzó nominación) da una idea de las carencias que lastra al vuelo de la película y que, seguramente, impedirá el aterrizaje en las salas comerciales del mundo occidental, reservando su espacio en festivales especializados carentes de productos más premiables entre sus nutridos catálogos.

En un moderno edificio de viviendas cercano al ríoYangzi se inaugura una salón de belleza regido por una enigmática peluquera, la señorita Lyin. Mientras tanto, la familia Zheng ve como una serie de actos vandálicos van acabando con la fragilidad de su matrimonio ante la pasiva mirada del ingenuo vigilante de seguridad. Lo que ninguno de ellos sabe es la afición que tiene la joven Momo a espiarlos a todos con la cámara de su teléfono móvil.

Arriesgada propuesta la del director, que tuvo que lidiar a la férrea censura de su país para conseguir el estreno de su creación en salas comerciales. En esta obra, con inocentes juegos eróticos poco vistos en aquellas latitudes, la verdadera provocación radica en mostrar la marcada diferencia existentes entre clases que pueblan las regiones sociales del lejano país. Nos insinúan con claridad la forma en la que la mayoría de clase obrera envidia el estatus de vida inalcanzable de los poderosos miembros de la alta sociedad empresarial china y como éstos ven en los desesperanzados trabajadores de la comunidad solo un instrumento para la consecución de sus oscuras ambiciones o para satisfacer sus necesidades menos cubiertas, cerrándoles las puertas en la cara cuando éstos intentan avanzar en la dirección envidiada.

Así no es de extrañar la fascinación por el dinero de unos y el vacío interior con el que intentan sobrevivir los otros. Porque en ésta película, los poderosos se limitan a sobrevivir, aferrándose a la única oportunidad que les queda para seguir sintiéndose parte del mundo que les rodea. Representativas las conversaciones triviales entre los miembros de la familia frente al espejo o de espaldas en la cama. O el marcado contraste entre la luminosidad del ático familiar que emite una etérea sombra en los bajos muros donde reposa la mano ambiciosa del vigilante que intenta acariciar un estatus imposible .

El director consigue llevar a buen puerto una obra con muchas papeletas para terminar por zozobrar. Varias historias independientes que consigue enlazar a base de oportunos flashbacks que muestran el variado punto de vista de los personajes que la integran. Lástima la sensación que deja de intentar acercarse a la inalcanzable maestría de Wong Kar Wai en su búsqueda de planos imposibles (perdonables por ser una recreación voyeurista de la vida en una comunidad de vecinos) o en el fallido toque erótico de la historia que termina por parecer incorporado a última hora por algunos productores ávidos de sensaciones fuertes. Asimismo, Yang Tau no es Crhistopher Doyle, aunque su iluminación colorista nos evoca al magistral australiano en muchos momentos inspirados de la película (incluso me atrevería a afirmar que el sofá de la peluquera está sacado de una película de Almodovar sobre el universo de Jack Skeleton).

Una lástima la falta de profundidad de los actores, con unos rígidos personajes que les impiden evolucionar como debieran. Quizás el caso peor aprovechado sea el del marido (Hu Jun), cuya expresividad inicial parca y seria se mantiene a lo largo de la obra a pesar de los matices de su papel en el conjunto de la película. El resto de los integrantes tampoco sobresale con notoriedad, aunque cumplen con su cometido sin que la narración se resquebraje por completo. Por desgracia, el papel de la fotógrafa (Lim Yuan) pudo haber dado mucho más de sí y queda relegado a una simple representante de los espectadores en la película.

En definitiva, buena opción para descubrir el proceso de adaptación del cine chino a la nueva hornada de cineastas orientales (Corea y Tailandia al frente) que han dejado la etiqueta de revolucionarios en busca de un hueco en el mercado creciente de la ambiciosa producción nacional del país asiático y que aporta un granito de riesgo en su propuesta, mostrando la marcada diferencia de clases que mantiene aun entre sus murallas.

The Banquet (2006)


La magia del teatro
Por Fingolfin

Una de las grandes esperadas de este año, no solo por los amantes del wu xia sino por los amantes al cine en general. Al servicio de Feng Xaogang se pone un cartel con algunos de los actores mas famosos de China: lease Zhang Ziyi (“The Road Home, “Hero”), Daniel Wu (“House of Fury”, “New Police Story”), Youn Ge (“Farewel my Concubine”) y Jinwu Ma (“Seven Swords”).

Como viene siendo costumbre últimamente las opiniones de la crítica se han situado en extremos opuestos, catalogándola unos como aburrida y otros como exquisita. Es un caso similar al que se produjo con “Duelist” no hace mucho tiempo. Este tipo de películas suelen recibir quejas sobre la calidad argumental, afirmando sus detractores que esconden la mediocridad del guión bajo una apariencia espectacular.

La historia en principio está basada en la obra de Shakespeare “Hamlet”. Solo con esa premisa lo primero que suponemos es el final. Una combinación del gran dramaturgo inglés y las costumbres del wu xia dejan más que claro cual será el desenlace aún sin conocer la historia en la que está basada. En este punto radica quizás uno de sus más grandes defectos, que es la falta de interés por la trama. Es cierto; se nos presenta una historia con la que no llegamos a implicarnos en ningún momento y que simplemente observamos embelesados ante la belleza de las imágenes.

Normalmente para que una adaptación de la literatura guste a un espectador debemos estar hablando de un trabajo magnifico. Algo que consiguió Kurosawa por ejemplo con “Throne of Blood” (“Macbeth”) y “Ran” (“King Lear”). Pero está claro que Feng Xaogang no es el emperador del cine, por lo que su trabajo es prácticamente una selección de momentos del libro, copiando la historia e introduciendo las modificaciones según los intereses del planteamiento que ha querido darle.

En comparación con la obra los papeles son muy similares y las licencias que se ha tomado el director son prácticamente mínimas. Tenemos al príncipe Wu Luan en el lugar que le corresponde a Hamlet. Tanto rey como reina se ven representados por emperador y emperatriz. La única variación importante es la sustitución de Polonio (chambelán del reino) por el ministro, conservando intacto el amor de su hija por el príncipe y el papel de su hijo.

Después de comentar las falencias argumentales, quiero llegar a la parte que me gusta. La que compensa todo lo anterior y personalmente la sitúa como una de mis películas favoritas de este año. La estética.

Los escenarios son sublimes. Desde el fantástico teatro donde se desenvainan las primeras espadas, hasta los interiores del palacio donde se desarrolla casi todo el metraje.
El vestuario es igualmente excelente, destacando sobretodo dos elementos que imperan en el film. El primero es el hecho de que todos los personajes “insignificantes” llevan máscaras. La impresión que da es la de no distraer al espectador y transformar a personas vivas en parte del decorado, centrando nuestra atención solo en los 5 o 6 protagonistas. El segundo elemento a destacar es el juego de colores blanco-negro, ejemplificado en actores-soldados. Es un hecho muy marcado que diferencia lo que podríamos llamar “los buenos” de “los malos”, haciendo más impactante la sangre en las túnicas blancas.

La dirección artística y coreografías es el punto fuerte de “The Banquet”, dejando boquiabiertos en más de una escena a los más aficionados a la magia del wu xia. Acercando hasta el límite el cine y el teatro, utilizando las cuerdas de manera excepcional, ralentizando la imagen en fotogramas para enmarcar, y combinándose con una música lenta de tambor capaz de controlar las pulsaciones del espectador.

Normalmente sería en este punto donde tocaría hablar de acción. Sin embargo prácticamente no la hay y la que aparece ha sido muy criticada. ¿Por qué los actores siguen actuando mientras les matan? Porque tienen que morir de igual manera. Cuando alguien va al teatro no le preocupa si la gente se mata de forma real o surrealista, lo que le importa es que sea hermosa a la vista y eso es lo que se hace en esta película. El resto de combates (que son 2) tiene demasiados cortes de cámara, escasa duración y poca continuidad. Ya que lo considero un elemento secundario, esta vez no es tan importante para mi valoración global.

Echando un cable a los que todavía estén buscando explicación al curioso final…Si algo he intentado dejar claro es que hay un grupo de protagonistas muy concreto. Vayan descartándolos según se produzca el desenlace y fíjense en el hecho de que los cortesanos abandonan la sala con total indiferencia.

En conclusión. “The Banquet” es una obra que lleva ese “preciosismo visual” del wu xia hasta el límite, olvidando quizás acercar el argumento a la mente del espectador y basando todo su poderío en la imagen. Gustará con toda seguridad a aquellos amantes de la estética y el teatro. Para el resto sería mejor dejarla pasar o verla por curiosidad.

Skeletons in the Closet [Shim’s Family] (2007)


Inconsistencia por las cuatro esquinas
Por Master of Hate

Estamos ante la nueva película de Jeong Yoon-chul, director de la aclamada “Marathon”, que regresa con una cinta que poco o nada tiene que ver con su primer trabajo. Ciertamente sorprenderá a más de uno el hecho de que Yoon-chul haya optado por seguir una ruta totalmente distinta a la de su opera prima, pero quizás sus interés estaba precisamente en no aferrarse a lo que había conseguido anteriormente. La nueva dirección que vemos ahora es una dispareja mezcla de varios géneros sin un objetivo claro.

La trama explora los conflictos cotidianos de cada uno de los miembros de la familia Shim. Tanto individual como colectivamente esta familia se halla muy desintegrada, con unos padres hartos de su vida, unos hijos sufriendo típicas rabietas de la adolescencia y una tía que no ha conseguido hacer su propia vida y vive en la misma casa. La situación de todos no parece encaminarse a una solución razonable, aunque se distinguen pequeños cambios a lo largo del filme.

El estilo narrativo de la película es acertado, y en cierta medida puede tornarse interesante si se ve como un típico drama familiar. Pero dejando esto de lado, las cosas no lucen atractivas y la historia se limita a retratar tímidamente la vida de los protagonistas sin agregar elementos adicionales. Así mismo, Yoon-chul evade constantemente los prolongados lapsos de dramatismo e incluye inconsistentes secuencias de humor

Este deslucido estilo de presentar la cinta hacer que a medida que transcurran los minutos el argumento se vuelva pesado y redundante con la inevitable consecuencia de caer en el aburrimiento. Los diálogos parecieran estar muy desconectados y a la vez tratan de abordar demasiados tópicos. Pese a todos estos puntos desfavorables, se nota la intención del director de querer hacer una película personal; de hecho, no sería extraño que muchas de las cosas que se le puedan reprochar a esta cinta hayan sido incluidas con premeditación.

No tengo problemas en aceptar mi sorpresa y hasta una leve decepción con esta película, que si bien goza de algunas virtudes, en su mayoría son chispazos de creatividad ocultos en una trama desconcertante, y por momentos, incluso aburrida. En vez de recomendarla, me limito a proponer un nuevo visionado de “Maratón”.

Tange Sazen: The Pot Worth a Million Ryo (1935)


La búsqueda
Por Fingolfin

De todas las películas que incluyen en su título a Tange Sazen, creo que esta es la segunda que no pertenece al cine mudo. Dirigida por Sadao Yamanaka, lo primero que nos sorprende es la fecha de la que data. Sinceramente no he visto ninguna diferencia importante entre este film y otros con los que guarda distancias de hasta 40 años. Dicho esto, ya de partida es necesario darle mi más sincero reconocimiento.

Se habla de una vieja vasija con aspecto pobre que contiene un mapa indicando el lugar donde se oculta el tesoro de un millón de ryo. Desconocedor de este secreto, el hijo mayor de los Yagyu la regala a su hermano menor, creyéndola una baratija, y este a su vez la vende a unos chatarreros. Una serie de casualidades llevarán la vasija a manos de Yasu, un chico pequeño cuyo padre ha sido asesinado. Será Tange Sazen quien le de asilo en su casa, donde cuidará de él.

Al igual de tantas otras de las que he hablado, tiene un aire desenfadado que en ocasiones le da el aspecto de un cuento. El argumento se mueve entre coincidencias y situaciones desafortunadas consiguiendo la diversion y el entretenimiento del espectador. La transición de escena se suele utilizar como elemento cómico, ya que se muestra un personaje afirmando algo, y en el siguiente corte haciendo lo contrario a lo dicho.

La historia carece por completo de acción, y su único momento es en el dojo del menor de los Yagyu, donde Tange Sazen entra buscando dinero. En esa ocasión las luchas son rápidas, fáciles, y con espadas de madera, manteniendo un buen nivel en todos los movimientos.

Hablar del protagonismo de Sazen sería hacerlo más de la cuenta. Hay un gran número de personajes en el film que tienen mucho desarrollo y minutos de pantalla. Valoramos como curioso el detalle de que el mayor de los Yagyu no vuelve a aparecer en toda la película a pesar de haber sido el desencadenante de la historia, y el que Tange Sazen no se perfila como alguien importante hasta el ecuador del metraje. En ese papel nos ofrece una gran actuación Denjirô Ôkôchi, que pese a pertenecer a una época bastante antigua, aparece por ejemplo en famosas películas como “They Who Step on the Tiger´s Tail”, y las dos “Judo Saga” de Akira Kurosawa.

Para acabar, una mención muy especial a la música. Tiene una calidad estupenda, de las que te hacen repetir un par de veces la escena de créditos iniciales. Su único aspecto negativo es que en algunas partes se come los diálogos.

“La vasija de un millón de ryo” (título en español) es la película más antigua que he visto jamás, y el resultado ha estado por encima de mis mejores espectativas. Una película estupenda, con una técnica narrativa envidiable. Must see.

Hell (2005)


Cada uno paga por sus actos
Por Squareta

Durante un viaje en automóvil, un grupo de personas colisiona con otro vehículo, en un terrible accidente. Al bajarse del automóvil, se encontrarán en otro lugar, uno mucho más hostil. Han llegado al infierno y deberán pagar todo lo que han pecado.

Esta película tailandesa fue estrenada el 2005 bajo la dirección de Tanit Jitnukul (el mismo director de “Art of the Devil”) y de Sathit Praditsarn.

También conocida como “Narok”, este film de fantasía nos muestra un mundo lleno de atrocidades. Durante todo su transcurso, los protagonistas deberán buscar una salida, defendiéndose contra los demonios y contra las fantasías productos de sus pecados.

El terror no se presenta mucho, pero lo que no falta son las escenas de torturas y llenas de sangre. Si a esto le agregamos los malos efectos especiales y las aún peores actuaciones, podríamos compararla con las típicas películas de horror de series B. El infierno se muestra de forma atípica y los demonios que aquí aparecen son semejantes a los vikingos, horribles, sanguinarios y que hablan en otro lenguaje. Ellos se encargan de hacer sufrir y de eliminar a todos sus visitantes.

Pero la película no es solo matanza. Los consejos morales también están presentes, asi como los personajes y las situaciones clichés: líos amorosos, problemas familiares, etc. Tanto los buenos como los malos serán juzgados como se les debe, mostrándonos los castigos que les ocurren a los que actuaron mal en vida. Aunque la verdad me sorprendería que alguien empezara a ser mejor persona después de ver esta cinta.

Haciendo una mirada global, hay que decir que Hell no da miedo, por el contrario, a veces llega a dar risa. Si te lo tomas de ese modo, podrías divertirte durante una hora y media. Asi que ya sabes, no te esperes algo serio, Hell es solamente un producto de entretención.

Crazy Stone (2006)


Sorpresivo debut
Por Sinsangre

El sentido del humor posee un importante componente cultural, propio de cada región, capaz de transformar en aburridas e incomprensibles las situaciones cómicas que funcionan a la perfección en los lugares donde se originan las mismas. Esta particularidad limita el disfrute de ciertos gags humorísticos a los espectadores que se enfrentan por primera vez al tipo de gracias diferente al que acostumbran a ver y que funcionan sin problemas dentro de un contexto determinado. Eso hace que las acciones surrealistas de los Monthy Payton, las sandeces de Adam Sandler o la caspa y escatología de Santiago Segura y su alter ego Torrente, pasen desapercibidos para los curiosos que se sientan frente a la pantalla en espera de corroborar el éxito de taquilla que la película que están viendo tuvo en su país de origen.

Este es el caso de Crazy Stone, “ópera prima” del director chino Ning Hao (29a), uno de los miembros del grupo apadrinado por Andy Lau, denominado en su conjunto “Focus first Cut” (siete directores noveles de varias regiones chinas que graban en alta definición). La película lideró la clasificación de las películas más vistas en el país asiático en el primer semestre del año 2006, además de conseguir meterse entre las finalistas a los Golden Horse taiwaneses en la categoría de mejor película, director, guión y montaje, lo que encumbró a su director como uno de los jóvenes nuevos referentes de la cinematografía en China.

Con esas premisas, uno comienza a ver la película y al poco tiempo, de una forma incontrolable, comienza a moverse en su asiento y a mirar con relativa frecuencia la hora en el reloj, sin llegar a entender del todo si lo que pasa por la cabeza del espectador oriental es una reacción habitual o si, por el contrario, son los restos de un régimen comunista que ha mantenido hibernada la mentalidad de los mismos en un periodo donde la alegría y la despreocupación emergían como única alternativa al desasosiego reinante. Una suerte de feliz infancia prolongada en el tiempo.

Sin embargo, para mi sorpresa y alegría, hay algo en esta película que funciona. La historia no se caracteriza por ser novedosa. Es más, vuelve a ser lo mismo de siempre, con pequeñas variaciones. Pero en ésta ocasión su atractivo radica en la forma de contarla. Si olvidamos todas los gags presentados para la galería y que poca gracia ejercen en el espectador occidental, la historia comienza a crear, lentamente y cuando nuestras defensas ya se han relajado, situaciones que acarrean en un momento dado más de una sonrisa cómplice en los espectadores.

Durante las obras de derribo de una fábrica, uno de los operarios descubre una piedra de jade de notable pero insuficiente valor como para salvar de las deudas a los propietarios del terreno. Las mafias andan especulando con el solar para construir edificios más rentables que incrementen sus ingresos y no están dispuestas a permitir cambios en sus planes. Para evitar el desahucio , los dueños del solar intentarán crearán una exposición alrededor de la joya y así aumentar el interés de los posibles compradores y evitar el derribo completo del inmueble. La presencia de la joya despertará el interés de muchos que ven en ella una salida fácil a sus problemas.

Tarea difícil para un director novel la de llevar a buen puerto una historia tan coral sin terminar por caer en la pura confusión. Los numerosos actores se muestran predispuestos a lo que diga el realizador, aceptando su presencia en la compleja historia sin que ninguno ejerza como motor principal de la historia. Si acaso, Guo Tao como policía encargado de la vigilancia de la joya emerge sobre los demás en un papel sin grandes complicaciones, pero sería a todas luces injusto olvidar al resto del generoso reparto. Aquí el auténtico protagonista es el director de la historia. Ning Hao consigue gracias a un montaje peculiar, obra de Du Yuan, dar sentido a un puzzle que hace de las confusiones, las coincidencias y los malos entendidos entre los personajes su mejor y más firme baza. La presencia de un reparto tan amplio, con diferentes historias entremezcladas alrededor de la joya, no se hace en ningún momento confusa salvo las limitaciones que ejerce en el espectador occidental los homónimos (a nuestro oído) nombres de los personajes. Uno sabe en todo momento que papel juega cada uno en la historia y, en ciertos momentos, se identifica con la mala suerte de unos, la pillería de otros o la ambigüedad moral de todos. El guión de esta película, de Cheng Zhang y el propio director, no da para mucho y muchas de las secuencias son un puro collage de otras míticas de grandes clásicos del humor. Pero está bien hilvanado y su visión resulta amena y digna de elogio para los tiempos que corren. Algunas lagunas impiden que sea perfecto, como la explicación de la procedencia de la joya o los motivos que incitan a los protagonistas a comportarse como tal, pero aun así la historia se disfruta con poco esfuerzo.

A todo ello ayuda un estilo visual peculiar y frenético, donde las secuencias visualizadas desde diferentes puntos de vista y el uso y abuso de la pantalla dividida ornamentan el conjunto haciéndolo más atractivo a los ojos del espectador. Un montaje variado, similar a los usados en los vídeos musicales de actualidad, y que facilitaría la distribución internacional de la obra, si no fuera por los cortos de mente que son los encargados de velar por “nuestros” intereses cinematográficos.

En definitiva, una película entretenida por momentos, con un particular sentido del ritmo y un cuidado guión que consigue que la veas sin que suponga un arduo esfuerzo por parte del espectador y que, de no ser por ese humor tan peculiar de los realizadores del país asiático, podía haberse convertido en un estupendo rompe taquillas para el difícil mercado lejos del continente oriental.

Being Cyrus (2005)


Oscuro juego de ajedrez
Por Casandra

“Being Cyrus” es una extraña película dentro de lo que estamos habituados a ver en Bollywood. Nada de danzas, canciones, ni brillos. Filmada íntegramente en inglés, esta película es la ópera prima del director Homi Adajania.

En el comienzo, Cyrus (Saif Ali Khan) asume la voz narrativa para contarnos la historia de una familia parsi, los Sethna. A partir de su llegada a la casa del artista plástico y su mujer, las acciones de Cyrus se convierten en un misterio para el espectador. Cyrus será el extraño que, con su aparición, transforma las vidas de todos los miembros de la familia.

El recurso de la voz en off de Cyrus es utilizado para sugerir el carácter de los vínculos entre los miembros de la familia, mientras en cuadro se presenta un sumario de ciertos momentos importantes en la vida de los Sethna.
La construcción de la puesta en escena realizada por el director Homi Adajania es impecable. Adajania crea espacios pequeños, decadentes y poco iluminados, que se alejan del cliché de muchas películas de Bollywood, donde los espacios son bellos y coloridos.

El guión de Kersy Khambatta y Homi Adajania construye lentamente una historia de suspenso bajo la aparente inacción de sus personajes. En especial, Cyrus, es un enigma. El espectador no llega a unir todas las piezas del rompecabezas hasta el final, y aún entonces es sorprendido. Los recursos técnicos y estéticos a los que el director apela para desarrollar la trama aparecen bien amalgamados, de modo que los efectos visuales y sonoros son funcionales en la trama. Una pista importante es la que ofrece el título de la película, que establece un vínculo intertextual con el film de Spike Jonze “Being John Malkovich”.

El nivel de las actuaciones es muy bueno. Naseeruddin Shah interpreta con solvencia al artista en decadencia, mientras que Saif Ali Khan demuestra su versatilidad en un rol impensado para un actor más conocido por sus papeles en comedias.

El resultado de la gran apuesta que significó esta ópera prima para Homi Adajania es más que interesante, dado que ha establecido una mirada propia dentro de un cine altamente estandarizado como es el cine de Bollywood.